Hoy es el primer Día del Cáncer de una nueva década que ha arrancado prometedora, teniendo en cuenta los últimos datos que ha proporcionado la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Red Española de Registros de Cáncer (Redecan): en nuestro país la mortalidad ha caído un 1,3% y el número de nuevos casos se ha estabilizado. Y, en parte, la medicina personalizada ha tenido mucho que ver en esta mejora.

En la última década nos hemos beneficiado del descubrimiento de nuevos biomarcadores que pueden dar una mayor información del perfil genómico del tumor de cada paciente. También del desarrollo de tratamientos dirigidos y de los análisis genómicos, capaces de dar a los especialistas de esta enfermedad mucha más información de un tumor para saber qué terapias pueden ser más beneficiosas y cuáles menos.

Estas últimas pruebas se pueden realizar tanto con muestras de tejidos como de sangre y son capaces de detectar mutaciones de forma certera y, en ocasiones, también temprana. Algo que puede ayudar al especialista a abordar la enfermedad con mayor seguridad y a seguir su evolución con más precisión.

Y, por supuesto, ayudará al paciente a que le den soluciones concretas y personalizadas que podrían mejorar su calidad de vida. Y es que dar con la raíz del problema sirve para encontrar el tratamiento más adecuado y, por ende, para dejar a un lado otras terapias menos eficaces y con elevadas dosis de toxicidad.

No obstante, tan importante como la investigación y la innovación constante en campo de la oncología es el compromiso del paciente, del presente y del futuro. Para empezar, a ser constante en la realización de las pruebas de cribado que marcan los protocolos sanitarios, porque localizar el cáncer lo antes posible mejora las perspectivas de curación.

Pero también con sus hábitos diarios: llevar un estilo de vida saludable, activa, con una dieta equilibrada y alejada del alcohol y del tabaco puede ayudarnos a sortear el cáncer. Y para aquellas personas que ya han sido diagnosticadas este mismo ritmo puede ayudar a aliviar la fatiga que provocan los tratamientos.

Desde la AECC se anima a los pacientes a practicar ejercicio, moderado pero constante, ya que genera numerosos beneficios

Deporte y cáncer

Desde la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) se anima a los pacientes a practicar ejercicio, moderado pero constante, ya que genera numerosos beneficios: reduce el estrés, el cansancio, el dolor, la ansiedad, la depresión y evita problemas de sueño y nauseas. Además, se cree que ayuda a aumentar las defensas y a acelerar la recuperación tras una cirugía, además de mejorar la autoestima y la motivación.

Se recomienda comenzar de forma suave durante las primeras dos o tres semanas, dedicando entre 10 y 15 minutos diarios a actividades sencillas como caminar o andar en bicicleta sobre terreno plano. Las semanas siguientes se puede ir incrementando poco a poco el tiempo de deporte realizado, hasta un tope de 30 minutos. En los días de tratamiento, si el cuerpo no lo permite, es mejor tomarse este rato de actividad con mayor relajo, reduciendo su intensidad. Y en todo caso procurando ir acompañados y bien hidratados.

Son éstas buenas fórmulas para que no se resientan ni la calidad de vida del paciente ni su recuperación durante el tiempo que se extienda su terapia. Porque un buen ánimo sumado a la innovación y a la investigación son grandes aliados para superar el cáncer.

 

Adriana TerrádezAdriana Terrádez, directora de OncoDNA en España y Portugal