Efectivamente, el dolor y el estrés son dos factores que van de la mano. Ambos "se retroalimentan", según el Dr. Antoni Castel, coordinador del Grupo de Trabajo de Psicología y Dolor de la Sociedad Española del Dolor. De hecho, entre el 12% y el 17% de la población española vive con dolor crónico y, de estos, cerca de un tercio presenta diagnóstico de depresión. Pero, realmente, cuando una persona padece dolores crónicos, más allá de lo físico, ¿encuentra respuestas para esas dolencias emocionales que también forman parte de su estado? ¿Cómo abordamos el dolor?

Este y muchos otros temas relacionados con el dolor, fueron abordados en el marco de la III Jornada de Psicología y Dolor, donde diferentes psicólogos y médicos tenían como objetivo la puesta en común de aspectos conceptuales, actualizar conocimientos y mecanismos de evaluación en el tratamiento de los aspectos psicológicos ligados al dolor. ¿Su objetivo? Colocar sobre la mesa todas aquellas cuestiones psicológicas que forman parte de los dolores crónicos y de los que apenas se habla. Ya que, realmente, en muchas ocasiones, existe una gran dificultad para evaluar el componente emocional en el dolor. ¿Qué nos genera esta dolencia? ¿Cómo nos hace sentir? 

El estado de ánimo es fundamental en cualquier paciente, pero especialmente en la persona que sufre dolor crónico

“Como profesionales, debemos entregar al paciente técnicas para gestionar su dolor de la mejor manera posible, de forma que le permita mantener su estilo de vida con normalidad”, ha explicado el Dr. Castel. Los especialistas recomiendan que, en caso de presentar algún dolor crónico esto no se convierta en un impedimento para llevar a cabo su rutina diaria. A pesar del dolor, la calidad de vida debe ir en aumento, además, es importante mantener el puesto de trabajo, como una manera de continuar creciendo a nivel profesional sin que las dolencias físicas se transformen en pequeños lastres.

“El estado de ánimo es fundamental en cualquier paciente, pero especialmente en la persona que sufre dolor crónico”, explica el Dr. Castel. Sin embargo, debemos ser conscientes del tipo de ambiente que rodea nuestro puesto laboral. ¿Nos genera ansiedad? ¿Estrés? ¿Resurgen miedos e inseguridades? Los especialistas médicos consideran que el estrés es un factor a tener muy en cuenta, más aún en el caso de los dolores crónicos. Si aumentan las situaciones de presión en el ámbito laboral esto también puede afectar fuertemente a las personas que padecen dolor crónico y que, frecuentemente, ven restringidas sus competencias y funcionalidad.

“Este es un problema real. El paciente con dolor crónico va a tener limitaciones en su trabajo y va a tener repercusiones en su ejecución, al mismo tiempo que va a percibir que tiene más dificultades, lo que tiene consecuencias en su autoestima”, ha puntualizado el Dr. Castel. Frente a ello, solo una de cada tres Unidades de Dolor cuenta con psicólogos o psiquiatras en su equipo. Y, aunque las prioridades de estas unidades son atender y ofrecer asistencia médica a los pacientes con dolor crónico, según el Dr. Castel, sería necesario contar con "un mayor número de Unidades del Dolor Multidisciplinares que cuenten con psicólogos o psiquiatras en su equipo".

A pesar de ello, el 94% de las unidades consultadas considera que es absolutamente necesario que la psicología forme parte de las Unidades del Dolor. Sin embargo, la realidad es otra. Como indica el profesor Juan Antonio Micó, presidente de la SED y portavoz de la junta directiva en el Grupo de Trabajo Psicología y Dolor, primero es necesario “visibilizar los problemas psicológicos asociados al padecimiento del dolor y sensibilizar a las autoridades sobre la falta de recursos dedicados a este tema”.