Comprar una camisa nueva o no hacerlo. Alargar la vida de unas botas o apostar por las del escaparate. Dudas que asolan al comprador del siglo XXI. Mientras, a su alrededor aumenta el número de ofertas. Por todos lados. Online y físicamente. Sin embargo, ante esta vorágine de productos nuevos, que se inventan y destruyen diariamente, existen muchas personas que ya apuestan por vestir de manera sostenible. Es decir comprar con consciencia, solo aquello que realmente utilizes y en tiendas especializadas en la slow fashion. Pero, ¿qué hacemos con esas prendas que ya son inservibles?

Cada vez existen más iniciativas para reciclar la prendas. Se puede donar ropa a alguna parroquia, colegio, ONG o instituciones que promuevan ayudas sociales. ¿Su función? Darles otro uso para evitar así aumentar el número de ropa que se tira a la basura. De hecho, al año se tiran 16.030 toneladas de ropa, un 811% más que en 1960, según un informe de la Agencia de Protección Medioambiental. Los datos oficiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ya desvelan que, la industria textil es la segunda más contaminante del mundo, por detrás de la petrolera y por delante de la ganadera.

Desde hace años, todos los ayuntamientos permiten dejar la ropa usada en un punto limpio fijo. Y algunos, además, admiten otro tipo de recogida como los contenedores en la vía pública. Para que sea más fácil encontrar estos depósitos, en 2019 la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) publicó una lista indicando cuáles son los contenedores autorizados por los ayuntamientos en las capitales de provincia españolas y quién los gestiona. 

Contenedor público: roba amiga

Además de estos espacios, muchas tiendas se han sumado ya a introducir contenedores en sus puntos de venta para poder reciclarla. De esta manera evitamos que las prendas acaben en los depósitos de basura convencional, donde ya son irrecuperables, además se mezclan con otros elementos y esto dificulta una posterior separación.

Muchas personas se preguntarán: "¿Qué podemos tirar a estos contenedores?". Cualquier prenda es reutilizable, desde camisetas, pantalones o incluso calcetines. La idea es que tenga una segunda vida útil. Ya no para ser lucidas sino que las prendas pueden ser reconvertidas en una nueva materia prima, ya sea para la producción de trapos de limpieza, la elaboración de textil nuevo o para otros usos distintos que no tienen nada que ver con la confección, como la generación de materiales aislantes.

Un uso más tradicional sería la reutilización de prendas entre familiares o amigos. Una manera de alargar la vida de la ropa hasta que ya resulte insostenible y, entonces, siempre quedará la opción de encontrar el contenedor de ropa más próxima a tu vivienda. No solo mejoras el medio ambiente sino que permites frenar la sobreproducción con materiales nuevos, lo que, como todo proceso actual inmerso en el sistema capitalista, acabará también influyendo en las condiciones de nuestro planeta.