El ‘earthing’ o ‘grounding’ es el término anglosajón con el que se ha popularizado la práctica de caminar con los pies descalzos sobre una superficie natural, algo que, según respaldan diversos expertos, puede aportar beneficios a nuestra salud.

Se trata de un gesto extremadamente sencillo que, no obstante, ya casi hemos olvidado, y que puede resultar muy placentero: caminar descalza por la orilla del mar, sobre la hierba o la tierra húmeda y notar su frescor nos ayuda revitalizar nuestro organismo y a que la energía que emana la Tierra fluya por nuestro interior.  

De hecho, existen algunas culturas en las que el caminar descalzo ha vuelto a ponerse de moda, como es el caso de Australia y Nueva Zelanda, donde el barefoot walking (literalmente, ‘caminar descalzo’) en las vías públicas se ha puesto muy de moda en estos últimos años. De igual modo, los niños también mantienen este deseo de ir sin zapatos antes de que los incautos padres les obliguemos reiteradamente a calzarse para proteger sus delicados pies.

Y es que la Tierra y, más concretamente, las superficies naturales, están repletas de campos eléctricos y electromagnéticos que, si dejamos fluir por nuestro cuerpo, pueden aportar beneficios a nuestra salud.

¿Cómo nos beneficia esta reconexión energética?

Algunos estudios actuales, basándose en el hecho de que los procesos eléctricos y magnéticos que existen en nuestro planeta también forman parte de nuestra biología, demuestran que, al tocar la tierra con los pies desnudos, ayudamos a reequilibrar nuestras cargas eléctricas, un proceso elemental para mantener nuestra vitalidad.

En efecto, el funcionamiento de nuestros órganos y células dependen del equilibrio eléctrico que condiciona las reacciones químicas. Nuestro cuerpo es un conductor natural de la energía y necesita de este contacto eléctrico con la Tierra para liberarse del exceso de cargas positivas que se acumulan cuando nos mantenemos aislados del entorno.

Los electrones libres (aquellos que tienen una carga eléctrica negativa) que emana la Tierra generan un flujo energético sin el cual nuestra vida, así como la de las plantas y los animales, no podría existir.  

La muestra más evidente de esa falta de conexión con la Tierra y del aislamiento de estas corrientes eléctricas es el chispazo que sentimos cuando tocamos a otra persona o una superficie metálica, y que está producido por una descarga de electricidad estática acumulada.

Además, esa falta de conexión también puede ocasionar una inflamación generalizada de nuestro cuerpo, algo que, a la larga, podría propiciar la aparición de enfermedades.

¿Cuáles son las ventajas de caminar descalza?

Estos son algunos de los beneficios de estar en contacto directo con la tierra que han contrastado diversos estudios:

  • Reduce la sensación de fatiga.
  • Alivia el estrés.
  • Equilibra la tensión arterial.
  • Reduce el dolor de espalda.
  • Alivia el dolor de cabeza.
  • Ayuda a conciliar el sueño.
  • Refuerza el sistema inmunológico.
  • Activa la circulación sanguínea.
  • Reduce la inflamación en nuestras articulaciones.

El ‘earthing’, como decíamos, surge para recuperar algo tan ancestral como el contacto con la tierra, algo que, debido a nuestro actual modo de vida, hemos ido abandonando. La recuperación de un contacto directo con la naturaleza y sus elementos nos puede reconfortar a nivel físico y emocional. Si además de ir descalza, practicas algunas posturas de yoga o estiramientos, sentirás con más intensidad los beneficios de esta sencilla práctica.

Así que, ¿a qué esperas? ¡Quítate los zapatos!