Según datos del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (GEECV-SEN), el ictus es la primera causa de mortalidad entre las mujeres españolas y la segunda en el caso de los hombres. Esta enfermedad cerebrovascular que se produce por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo en el cerebro causa hasta 650.000 muertes cada año en Europa y el riesgo de padecerla aumenta a partir de los 55 años.

Según la Federación Española del Ictus, las ocho causas que pueden provocarlo son:

  1. Haber sufrido un ictus recientemente
  2. Presión sanguínea elevada
  3. Tabaco
  4. Padecer diabetes
  5. Sufrir una enfermedad cardíaca
  6. Determinadas estaciones del año y condiciones meteorológicas
  7. Contador de glóbulos rojos altos
  8. Consumo excesivo de alcohol y drogas

Como vemos, la mayoría de ellas son causas relacionadas con nuestro estilo de vida, por lo que nuestros hábitos pueden marcar una gran diferencia a la hora de padecer un ictus y está en nuestras manos hacer una buena prevención de esta y de tantas otras enfermedades habituales en las sociedades occidentales. De hecho, se estima que hasta el 80% de los casos de esta enfermedad en nuestro país podrían evitarse controlando el nivel de colesterol, la hipertensión, alejándonos del tabaco y practicando ejercicio de manera regular.

En concreto, los deportes cardiovasculares nos serán de gran ayuda para mantener la presión sanguínea con unos parámetros saludables, además de reducir el riesgo de contraer diabetes y mejorar, en términos generales, nuestra calidad de vida y nuestra salud física, mental y emocional. Así que toma nota de estos seis ejercicios idóneos para una buena y eficaz prevención del ictus.

Natación
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Natación

“Es un buen entrenamiento cardiovascular, porque sube el pulso y la tensión de manera progresiva”, explica la Dra. Almudena Castro, Coordinadora de la Unidad de Rehabilitación Cardíaca del Hospital La Paz.

Yoga
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Yoga

Combina práctica física, espiritual y mental y por ello ayuda a controlar el peso, la presión sanguínea y los niveles de colesterol. Los beneficios cardiovasculares del yoga pueden deberse también a la reducción del estrés.

Estirar
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Estirar

Una actividad física moderada que permiten mantener el cuerpo activo y mejorarán la circulación de la sangre.

Como en el yoga, estirando nos podemos centrar en nosotros, calmarnos y rebajar los niveles de ansiedad.

Andar
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Andar

La manera más sencilla de activar el flujo sanguíneo y, sea cual sea el estado físico, puede ir adaptándose el ritmo según las necesidades y el estado de salud.

30 minutos de paseo con brío le sientan bien a nuestro corazón.

Ir en bici
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Ir en bici

Activa la circulación, reduce el colesterol y ayuda a mejorar la movilidad de las articulaciones.

A nivel mental, suele ser una actividad que nos permite estar al aire libre, por lo que cambiar de escenario será un alivio.