El aceite de jojoba es un ingrediente indispensable para el verano. Usado como protector solar, crema de noche o después de la depilación, sus ingredientes nutritivos mejoran la elasticidad de la piel y aportan brillo a nuestro cabello. Los aztecas ya lo utilizaban para la cosmética, atribuyéndole propiedades mágicas. Compuesto por ceramidas, ejerce una profunda hidratación y reestructura el equilibrio graso de la piel.

Indicado para cabellos secos y quebradizos, el aceite de jojoba suaviza y nutre el pelo, dándole volumen y brillo. También regula el exceso de grasa y estimula el crecimiento del cabello, mejorando su aspecto. Tiene la capacidad de disolver el sebum, una cera en los folículos pilosos que causa la caspa. Como protector solar, también puede usarse en el rostro y está especialmente indicado para pieles secas.

Por la noche, el aceite de jojoba es un potente tratamiento anti arrugas. Su contenido en vitamina E elimina las radicales libres responsables del envejecimiento prematuro. El ácido linoleico, por su parte, regenera las células de la piel con una acción anti envejecimiento natural, motivo por el cual se ha convertido en un ingrediente clave de la industria cosmética.

Usado también como desmaquillante o para después de la depilación con cera, el aceite de jojoba nutre la piel y calma las zonas afectadas. Su uso también está recomendado para el embarazo, puesto que previene las estrías y la flacidez de la piel y deja un acabado suave y con un brillo natural.