Una de las características más destacables del arroz es que es muy versátil y se puede preparar de distintas maneras, así como combinarlo con muchos alimentos. Ya sea en ensaladas, risottos, sopas, como guarnición o incluso como postre (arroz con leche), este cereal es un alimento nutritivo, sabroso y fácil de cocinar, cuyo componente principal es el almidón. Los nutricionistas recomiendan comer arroz varias veces a la semana, aunque un consumo excesivo puede producir estreñimiento.

En la cocina asiática el arroz es un alimento básico, pero en el mediterráneo también goza de popularidad. De hecho, en España existen algunas variedades con Denominación de Origen Protegida, como serían el arroz de Calasparra (Murcia), el arroz de Valencia y el arroz del Delta del Ebro. A lo largo del mundo, el número de variedades de arroz supera las 2.000 y la cifra sigue creciendo debido a las investigaciones para mejorar la calidad del grano y aumentar la productividad.

El arroz es un cereal muy nutritivo que se digiere con facilidad. Contiene minerales como el fósforo (indicado para los huesos y el cerebro), el potasio y el magnesio (beneficioso para la actividad muscular). Otra de sus características es que es un alimento bajo en sodio y no contiene gluten, lo que permite formar parte de las dietas para celíacos. Además, posee vitaminas del grupo B, hierro, calcio y fitosteroles, que ayudan a reducir los altos niveles de colesterol en la sangre.