Lleva tiempo, no lo vamos a negar. Encontrar nuestro perfume, ese que nos identifica, que otras personas asocian a nuestra presencia no es sencillo. Y si no es sencillo tratándose de fragancias de mercado ya fabricadas imagina el tener que hacerlo tu misma. Pero como suele pasar con todo lo difícil, el resultado merece la pena. Anímate a entrar en un tienda de esencias, libera tu lado creativo y sobre todo experimenta. Aquí tienes algunos trucos para que el resultado no sea un desastre.

No te salgas de una familia olfativa: floral, herbácea, amaderada u oriental. Elige una u otra porque si las mezclas notarás que alguna nota no pega con las demás. Por ejemplo, si te gustan los perfumes frescos, quédate con la herbácea, etc.

La prueba del spray: si no eres capaz de decidirte entre dos fragancias, utiliza este truco. Vaporiza las dos a la vez en tu cuarto de baño y camina por debajo de bruma. Si pasado un tiempo solo eres capaz de percibir una de ellas, esa será la que domine en tu piel.

Si dudas mucho, quédate con las rosas: Elige tu rosa preferida y no la cambies nunca. Las rosas tienen ese toque romántico y femenino con el que nunca te vas a equivocar.

Utilizar diferentes productos a la vez también es una forma de conseguir tu propio aroma: Mucha gente es incapaz de salir de casa sin echarse perfume, pero tampoco puede pasar de su desodorante, su spray de cabello y su hidratante corporal.