Roald Dahl cumpliría hoy 103 años. El autor de la famosa historia de Charlie y la fábrica de chocolate nos hizo salivar primero con su libro y, luego, con la adaptación que Tim Burton llevó al cine donde podíamos ver hecho realidad el sueño de muchísimos niños y adultos: un paraíso inagotable de chocolate. Tal fue el éxito de la obra que, el día del nacimiento de su autor, el 13 de septiembre, en Europa celebramos el Día Internacional del Chocolate.

Y es que se trata de uno de los alimentos más deseados del mundo. Es el rey de los postres y de los pasteles y, por ende, el rey de las celebraciones. El chocolate despierta pasiones, nos levanta el ánimo y nos pone las pilas. Por eso lo vinculamos con el placer, el bienestar y la felicidad y por eso muchos de nosotros lo utilizamos para premiarnos a nosotros mismos o a nuestros hijos. ¿Pero se trata de un alimento saludable?

Para los mayas, el cacao simbolizaba vigor físico y se vinculaba con la longevidad, por eso se le atribuían propiedades afrodisíacas. Además, por sus efectos estimulantes y reconstituyentes, también se utilizaba con fines medicinales.

Hoy en día, los estudios científicos parecen dar la razón a los mayas y el cacao figura en muchas de las listas de superalimentos, es decir, de alimentos con una altísima concentración de nutrientes y, por tanto, de alimentos saludables y recomendables para incluir en nuestra dieta. Pero entonces, ¿por qué debemos tomarlo con moderación? La respuesta es muy sencilla: el superalimento es el cacao, que es el producto natural, pero no el chocolate, que es la materia procesada por la industria.

 

El superalimento es el cacao, que es el producto natural, pero no el chocolate, que es la materia procesada por la industria.

 

Diferencia entre chocolate y cacao

El cacao es, efectivamente, un alimento muy energético, estimulante y con un elevadísimo potencial antioxidante y antinflamatorio, rico en minerales y algunas vitaminas y en ácidos grasos saturados. Distintos estudios lo relacionan con la buena salud cardiovascular y también se dice que puede ayudar a mejorar la memoria o a subirnos el ánimo, gracias a su contenido en triptófano (el promotor de la serotonina). Pero todas estas propiedades y efectos no se encuentran en el chocolate que consumimos habitualmente ya que, en la mayoría de casos, el chocolate es la mezcla de azúcar con dos productos que se obtienen de las semillas del cacao: la pasta y la manteca de cacao, además de otros ingredientes que se añaden con más o menos proporción como el azúcar, la leche y otros aditivos alimentarios que contrarrestan todos los posibles efectos beneficiosos del cacao para la salud.

¿Habías pensado alguna vez que el cacao no es, para nada, un alimento dulce? Al contrario, se trata de uno de los alimentos más amargos que existen, pero, al consumirlo habitualmente con altas dosis de azúcar, lo hemos relacionado siempre, equivocadamente, con el sabor dulce.

Así que, si quieres empezar a comer más comida real y a recuperar el sabor genuino de los alimentos, te invitamos a dejar de lado el chocolate convencional y a disfrutar del auténtico sabor del cacao. Y lo mismo te decimos con las cremas de cacao convencionales para untar o los preparados en polvo para mezclar con leche, que pueden llegar a contener un 50% de azúcar.

Un buen chocolate

 

¿Cómo es un buen chocolate?

  1. Con un contenido en cacao superior al 70%: este es el porcentaje a partir del cual la proporción en polifenoles es más elevada y, por tanto, más saludable.
  2. Con poco o nada de azúcar: si necesitas aportar un toque de dulzor, quédate con el chocolate elaborado con azúcar de caña integral, estevia, sirope de agave u otros endulzantes más saludables que el azúcar blanco.
  3. De producción ecológica: con todas las materias primas de origen bio, sin manteca de cacao refinada o grasas vegetales y lácteos de mala calidad. Hay estudios que demuestran que el chocolate ecológico es más rico en potasio, hierro y antioxidantes que el convencional.
  4. De comercio justo: para asegurarnos que ha habido un trato comercial digno con los productores de los países exportadores del sur.