La inteligencia emocional es uno de los rasgos que nos define como seres humanos. Tenerla o no será fundamental en nuestra relación con el resto de individuos de la sociedad. Llamamos inteligencia emocional al conjunto de habilidades psicológicas que nos permiten conocer y procesar nuestras propias emociones y las de los demás.

Pedro Riba es el autor de Remedios para el alma. Claves para cultivar la felicidad y sentirte afortunado (Editorial Booket). El libro es un fantástico compendio de herramientas para ser feliz: potenciar nuestra autoestima, gestionar conflictos, el control de las emociones negativas o la superación del fracaso. En la inteligencia emocional podemos encontrar un poquito de cada una de estas habilidades. Interiorizad este decálogo.

 

1. Reconocer la identidad

¿Quiénes somos realmente? El primer paso para saberlo es descubrir todas las personas que hay dentro de nosotros. Somos lo que decimos y creemos ser. También somos como nos ven los demás, pero estas opiniones externas no pueden ser lo que nos defina, sólo, como personas. Según Pedro Riba, “ser uno mismo no es necesariamente manifestar siempre una única manera de ver y entender la vida. Es saber qué actor debe salir a escena para interpretar la obra de nuestra cotidianidad”.

 

2. Potenciar la voluntad

Hay que apartar de nuestra vida todo lo que nos desmotive. Busca en tu interior y, si eres sincero contigo mismo, sabrás qué es lo que te motiva hacer. De esta manera, parte de tu vida estará motivada por impulsos, impulsos hacia lo que te gusta hacer y serás más inmune a los pensamientos negativos.

 

3. Buscar la integridad

Ser íntegro significa tener la capacidad de llevar a la acción nuestras ideas, afrontando las consecuencias del desacuerdo. Esto no significa que hagamos lo primero que se nos pase por la cabeza sin reflexionar.

 

4. Disponernos a aprender

En nuestra vida vamos a fallar muchas veces. Esto es así y es irrefutable. Cuanto antes lo aceptemos más felices podremos ser. Los fallos son oportunidades para crecer a través del aprendizaje.

 

5. Usar el respeto

La empatía es una de las piezas esenciales de la inteligencia emocional. Si no somos empáticos difícilmente podremos ser inteligentes emocionalmente. Cuando hablamos con los demás, deberíamos evitar emociones como la ira, la soberbia o la falta de respeto.

 

6. Tomar perspectiva

Todas las situaciones de la vida se ven diferentes dependiendo del punto de vista. Si ante las circunstancias que vivimos no somos capaces de intentar verlas desde otro prisma, es relativamente fácil que emitamos juicios de valor precipitados. Haz el ejercicio: piensa qué opinión podría tener otra persona de lo que te está sucediendo.

 

 7. Atrevernos a rectificar

Rectificar es de sabios. Cuando rectificamos, nos volvemos más humanos. Hemos sido capaces de darnos cuenta de que hay más opciones correctas a lo que pensamos anteriormente

 

8. Integrar lo adverso

Este punto es uno de los más difíciles. En la vida suceden cosas horribles, pero hay que intentar integrarlas en nuestro camino. De nada sirve la negación o el rencor eterno; al contrario, contribuyen a crear traumas e infelicidad futura.

 

9. Cuestionar y discrepar

No hay que tener miedo a pensar diferente. Si el contexto es el adecuado, expresa lo que piensas (de una manera educada). Además de explicar tu punto de vista, conseguirás reforzar tu autoestima.

 

10. Practicar la adaptación

Una de los secretos de la supervivencia es saber cuándo hay que mantenerse firme y cuándo hay que adaptarse y ceder. Esta máxima es imprescindible para sobrevivir en el más que nunca alterado entorno laboral