Al norte de la Ciudad Prohibida, en China, está el parque Jingshan, popularmente conocido como Colina del Carbón. Esta montaña artificial de unos 45 metros de altura fue levantada con la tierra extraída al hacer el foso de palacio. Además de servir para alojar unos jardines imperiales, la loma también estaría regida por los principios geománticos del Feng Shui, puesto que funcionaría de barrera contra los vientos fríos del invierno y los malos espíritus septentrionales.

Simultáneamente, Jingshan opera como contrapunto elevado y simbólico del río igualmente artificial que cruza por el sur delante de la Puerta de la Armonía Suprema. Este cauce fluvial protegía el palacio de noreste a suroeste y si lo observamos desde el aire recuerda a la figura estilizada de un Dragón, cuyo cuerpo crece en el tránsito del levante a poniente.

Numerosas construcciones históricas se basan en las energías del Feng-Shui

Ciertamente hubo la voluntad de convertir la capital del Imperio en un centro cósmico, aunque seguramente más guiado en sus orígenes por las teorías de Confucio y el taoísmo que por las de la geomancia. No obstante, insiste Li Liu, especialista en la Ciudad Prohibida, que «muchos factores hicieron que las ideas del Feng Shui se incorporaran en las interpretaciones no gubernamentales de la ubicación de Beijing. Primero, las interpretaciones tuvieron su origen a partir de las lecturas del filósofo neoconfuciano Zhu Xi (1130 -1200), cuyas intereses no eran totalmente contrarios al Feng Shui. En segundo lugar, los conceptos relativos a la geografía que se habían establecido y eran compartidos por el Feng Shui y otros ámbitos de la teoría».

Por lo tanto, tras el trabajo esclarecedor de Li Liu, parece que la geomancia del Feng Shui fue incorporada sucesivamente a la Ciudad Prohibida y no guió el proyecto original. O bien ciertos aspectos del mismo se atribuyeron después como propiamente geománticos, aunque inicialmente no seguían estrictamente las pautas del Feng Shui.