Desde hace más de 2.000 años, la medicina china ha recomendado el uso del jengibre para ayudar a curar y prevenir diversos problemas de salud. Se cultiva como una raíz y es un ingrediente que se puede consumir tanto en bebidas como en comidas. También puede utilizarse en la realización de ciertos platos picantes, como conservante de alimentos e incluso para crear jabones aromáticos y aceites.

El jengibre contiene cromo, magnesio y zinc, y puede ayudar a mejorar el flujo sanguíneo así como prevenir los escalofríos, la fiebre y el sudor excesivo. Además, contiene algunas de las sustancias antiinflamatorias más potentes que se conocen y es un poderoso analgésico natural. El jengibre consigue reducir la inflamación de una manera similar a los efectos habituales de la aspirina y el ibuprofeno.

Se ha utilizado durante miles de años como un tratamiento natural para los resfriados y la gripe en todo Asia, pero también es conocido por sus beneficios en el aparato digestivo, ya que mejora la absorción y la estimulación de los nutrientes esenciales del cuerpo. Además, también ayuda a mejorar el sistema respiratorio, dado que influye en la expansión de los pulmones y contribuye a la disminución de la flema al actuar como un expectorante descomponiendo y eliminando la mucosidad.