Las flores nos sirven para comunicarnos con los demás y expresar emociones. Las rosas, por ejemplo, son las preferidas de los enamorados. Han sido siempre nuestras mejores aliadas para decir 'te quiero'. Pero cada color tiene su significado.

La tradición señala que las rosas amarillas son perfectas para regalar al comienzo de una relación ya que expresan alegría. Las blancas se asocian con las fechas cercanas a un enlace por su color puro. Las de color rojo intenso expresan amor incondicional, pasión. Las rosadas pueden significar agradecimiento, cariño, ternura. Las violetas desean larga vida a la persona que las recibe.

Las orquídeas también se han puesto de moda y recurrimos a ellas para felicitar a una pareja que acaba de tener un bebé, expresamos nuestro cariño a nuestras madres o nos sirven de decoración en nuestro hogar. El color de esta flor también tiene diversos significados. Por ejemplo, con el color blanco estamos indicando que sentimos un amor puro e idealizado hacia la persona que las recibe. Con la rosa transmitimos seducción y la morada se identifica con la serenidad.

Las gardenias también han estado relacionadas con el amor, aunque secreto. Los claveles, por su parte, expresan sentimientos relacionados con el corazón pero si son amarillos indican desilusión, los morados encaprichamiento y los rayados rechazo. En caso de recibir esta flor es mejor que sea blanca, asociada con el amor puro y leal, o roja con la que nos transmiten amor, orgullo y admiración.

Las flores también nos ayudan a expresar nuestras condolencias a la familia de un fallecido. Aunque hay cierta libertad para demostrar nuestro sentimiento, las especies más utilizados en funerales o arreglos son los lirios, crisantemos o gladiolos. Los primeros representan la inocencia y pureza; los segundos se asocian al dolor y la muerte, aunque también pueden significar fidelidad y verdad. Con los gladiolos conmemoramos y traemos al difunto a la memoria.