La calabaza es una verdura con muchos nutrientes y propiedades, que la convierten en uno de los tesoros de la alimentación en todas sus variedades, ya sea en puré, en semillas, en pan de calabaza, en ravioles, en pastel, en risotto o incluso en cerveza de calabaza todo son beneficios para la salud como una gran fuente de energía.

La calabaza aporta poderosos beneficios, entre los que destacan su poder antioxidante y sus anti-radicales libres, presentes gracias a su aporte de vitamina A y carotenos antioxidantes, particularmente alfa y beta carotenos, que son una buena fuente de vitaminas C, K y E, y una gran cantidad de minerales, como el magnesio, el potasio y el hierro.

Añadir esta rica verdura versátil y capaz de encajar o combinarse con casi todo colabora a mantener la salud del corazón, la visión y el peso, entre otros. Por ejemplo, un puré de calabaza contiene más del dos ciento por ciento de la ingesta diaria recomendada de vitamina A, que ayuda mejorar la visión y previene enfermedades oculares como las cataratas y la degeneración de la retina.

Además, la calabaza es a menudo una fuente de fibra que se pasa por alto, pero con 3 gramos en una taza y sólo 49 calorías se puede mantener la sensación de saciedad durante más tiempo, ayudando a la perdida de peso. Los frutos secos y las semillas son naturalmente ricos en ciertas sustancias químicas de origen vegetal que recuden el llamado colesterol malo. Otro de los grandes beneficios de sus antioxidantes, como sucede con la zanahoria, es la capacidad de la calabaza para mantener a raya a las células cancerosas, así como también puede mantener la piel libre de arrugas. Además, esta verdura contiene más potasio que un plátano, así que su ingesta es ideal para restablecer el equilibrio de electrolitos del cuerpo después de un entrenamiento físico.