Con la llegada del buen tiempo, nada mejor que desenfundar de nuevo los patines para volver a deslizarse con ellos. Y si esta provechosa actividad se realiza cerca del mar, los beneficios se multiplican.

Patinar ayuda a mejorar el equilibrio y la coordinación e incrementa los niveles de potencia aeróbica al tiempo que se logran fortalecer los músculos y la densidad ósea en todo el cuerpo, especialmente en la cadera y la columna vertebral. Además, está demostrado que el gasto de calorías mientras se patina puede alcanzar el doble que durante una simple caminata.

Si la actividad física se produce junto al mar, los habituales problemas respiratorios inducidos por el ejercicio disminuyen. Y es que las personas son más propensas a tener una buena salud mientras más cerca viven del mar. En estos casos, patinar junto al océano sirve como un medio para la convalecencia con resultados sorprendentes.

Además de la habitual serenidad y paz que nos brinda el mar, el proceso de renovación de la energía gastada se recorta y si la actividad termina con un baño en la orilla obtendremos una mejor tonificación de los músculos y una mayor activación de la circulación sanguínea.