Tenemos una buena y una mala noticia. La mala es que dejar de fumar definitivamente es difícil y es muy posible que aún habiendo dejado el tabaco nos asalten unas terribles ganas de encendernos un cigarrillo más. La buena noticia es que esa ansiedad solo dura unos minutos y es, afortunadamente, relativamente sencilla de controlar. En el proceso de dejar de fumar definitivamente el tiempo es clave, de ahí que cuanto más tiempo pase desde que apagaste el último cigarrillo, menos ganas sentirás de encender uno.

Existen una serie de trucos, pautas, pistas o simplemente astucias para dejar de fumar definitivamente. Estas son algunas de las que tienes que poner en práctica.

1. Controlar la ansiedad es fundamental (si lo trasladáramos a comida, sería como controlar darse un atracón). De ahí que lo ideal es aprender algunas técnicas de relajación que nos impidan abalanzarnos sobre un cigarrillo. Controla tu mente.

2. Vida social: qué difícil es mantener una vida social (cenas, copas o un simple café), en el proceso de dejar de fumar. Lo es, hay que aceptarlo y tal vez durante ese proceso de dejar de fumar definitivamente lo ideal sea cambiar de rutina, para evitar asociaciones (tabaco=alcohol).

3. Físicamente, el gesto de tener un cigarrillo en las manos se tarda en olvidar, por eso deberías sustituir ese cigarro que ya no está por un bolígrafo o un objeto similar que haga que, al menos de forma física, no eches de menos el tabaco.

4. Beber agua y comer sano. Para no desmotivarnos, nuestro cuerpo debe sentirse contento (bastante sufre ya con la ansiedad), así que procura no saltarte ninguna comida, pica de forma saludable (una manzana es perfecto) y sobre todo, bebe mucho agua.