El aceite esencial de jazmín se obtiene a partir de las olorosas flores de jazmín, una planta implantada en todo el Mediterráneo cuyo nombre proviene del árabe "Yasmin", que significa flor blanca. Para elaborar el aceite esencial de jazmín se necesitan una gran cantidad de sus delicadas flores por lo que es uno de los aceites esenciales más valorados.

Además de trasladar a nuestra piel su embriagador aroma, el aceite esencial de jazmín ayuda a calmar las pieles secas o irritadas y a sanar heridas superficiales de la epidermis gracias a sus propiedades antisépticas y cicatrizantes. Por sus beneficios para la piel, se utiliza a menudo en productos cosméticos así como en la elaboración de jabones. Asimismo, gracias a su poder relajante y antiinflamatorio es apropiado en masajes que ayuden a aliviar las tensiones musculares. También puede utilizarse en forma de inhalaciones de vapor para aliviar afecciones leves de las vías respiratorias.

Otro de los motivos por los que el aceite esencial de jazmín es muy apreciado es por su impacto en nuestro estado de ánimo. Su aroma cálido proporciona serenidad y aumenta nuestra autoconfianza. Además, las dulces notas del jazmín animan a la acción con lo que ayudan a combatir los estados de apatía o desánimo. El jazmín es también considerado como una planta afrodisíaca gracias a la sensualidad de su aroma y al hecho de que favorece la seguridad en uno mismo y alivia el estrés, dos factores que influyen directamente en la libido.

A pesar de sus múltiples beneficios, no es aconsejable el uso del aceite esencial de jazmín durante el embarazo ni su uso tópico en pieles muy sensibles.