El próximo 18 de octubre se celebra el Día Internacional de la Menopausia, una etapa vital que suele ser difícil para muchas mujeres, y queríamos aprovechar la ocasión para hablar de uno de los temas que es aún tabú entorno a esta fase vital: la sexualidad. ¿Implica la llegada de la menopausia el fin de la sexualidad femenina? En absoluto. De hecho, la práctica del sexo puede tener muchos beneficios durante este período. Te contamos el por qué.

Sofocos, alteraciones en el sueño, sequedad de la piel, disminución del deseo sexual… Estos son algunos de los síntomas más frecuentes asociados a lo que se conoce como el climaterio, el periodo anterior y posterior a la presentación de la menopausia. Su duración es de entre 5 y 15 años, y los síntomas que se experimentan están causados por el descenso en la producción de hormonas sexuales (estrógenos, progesterona y testosterona). El término menopausia, en realidad, hace referencia al momento en que cesa la menstruación, y suele presentarse alrededor de los 50 años.

Para muchas mujeres la menopausia representa el fin de la etapa en la que se pueden tener bebés. Mientras que para algunas el descenso de las hormonas supone una pérdida de apetito sexual, para otras se produce un efecto liberador al saber que ya no hay posibilidad de embarazo. Sin embargo, Algunos de los síntomas pueden generar verdaderas molestias, como el de la sequedad de la piel, ya que incluye la sequedad de la vulva y la vagina y esto puede producir picores, irritación, e incluso dolor durante las relaciones sexuales.

En la actualidad, y en occidente, estamos consiguiendo poco a poco desestigmatizar esta situación y acabar con el mito de que, con la llegada de la menopausia, el sexo se termina. Por este motivo, muchos expertos recomiendan no normalizar los síntomas experimentados como algo normal propio de la edad, sino romper el tabú y hablar del tema con el médico. Se debe afrontar esta etapa como un proceso natural que ofrece nuevas posibilidades y que, además, permite gozar de la sexualidad sin preocuparse por un embarazo no deseado.

Menopausia

La importancia de una buena hidratación

Para ello, lo más importante es asumir estos cambios fisiológicos e ir adaptándose poco a poco a las nuevas exigencias del propio organismo, siendo consciente de que se puede disfrutar de la sexualidad a cualquier edad. Durante el climaterio, y una vez llegada la menopausia, se necesita más tiempo para llegar a la fase de excitación y para poder lubricar. Por ello, la utilización de geles con acción lubricante, y que permitan sobre todo una mayor hidratación de la zona vaginal, resultan muy útiles en estos casos, y son un recurso que suele potenciar el juego erótico. Algunos geles disponibles en el mercado, como los de Procare Health, están especialmente indicados para hidratar la zona vaginal. Su función es la de reducir la irritación, inflamación y/o molestias previas o tras las relaciones sexuales.

La sensibilidad y el deseo sexual

Por otro lado, también es importante mantener la sensibilidad de la zona íntima, que se va perdiendo con la llegada de la menopausia, y recuperar el deseo ocasionado por ese gran descenso de las hormonas sexuales en el cuerpo de la mujer. Para ello, existen también algunos productos que mejoran la percepción sensorial de la zona íntima, favoreciendo las relaciones sexuales, contribuyendo a la excitación y acelerando el clímax. En consecuencia, se aumenta el nivel de satisfacción sexual, lo a su vez que repercute positivamente en la conciencia sobre el propio cuerpo y en la autoestima

Otro cambio que se produce durante la menopausia es la pérdida de tono muscular del suelo pélvico, que tiene como consecuencia el hecho de que las contracciones que se producen durante el orgasmo sean menos intensas y duraderas. Para fortalecer estos músculos, se pueden realizar ejercicios de gimnasia pélvica, como los conocidos ejercicios de Kegel, contracciones voluntarias repetidas y periódicas de la musculatura perineal durante una media de diez minutos cada día.

Mantener una sexualidad activa después de la menopausia, por otro lado, puede resultar una terapia muy eficaz para superar ciertas actitudes o sentimientos negativos que tienden a aflorar durante ese periodo y que se intensifican con los cambios hormonales. Es habitual, por ejemplo, que las mujeres tomen consciencia de que su cuerpo ha envejecido y de que sus formas han cambiado, o la añoranza de etapas de la vida que han quedado atrás. Convertir la práctica sexual en un hábito puede ayudar a evitar estas fases depresivas y la pérdida de autoestima, así como a fortalecer y enriquecer la relación con la pareja sin las preocupaciones inherentes al cuidado de hijos pequeños.