El vinagre es originario de Oriente y se emplea sobre todo con finalidades culinarias, como el aliño de vegetales o como conservante, aunque se usa también de acuerdo con la tradición popular como remedio natural para algunos males. Tomar diariamente una cucharada de vinagre diluido en un vaso de agua mejora el tratamiento de la infección de la piel y las mucosas producida por los hongos del género Candida.

El vinagre se utiliza para repeler los insectos e incluso para reducir la hinchazón y el dolor producido por las picaduras de algunos de ellos. Debido a sus propiedades antisépticas, resulta beneficioso para el tratamiento de infecciones urinarias e intestinales. En caso de migraña, aplicar un paño empapado de vinagre sobre las sienes o sobre el foco de dolor, y para aliviar las agujetas nada mejor que un baño de agua caliente preparado con bicarbonato y vinagre.

El vinagre de sidra de manzana también es particularmente beneficioso para la salud. Endulzado con miel, contrarresta la acidez de estómago y sirve para tratar la tos, la fiebre y la congestión nasal. El vinagre puro de sidra también sirve para tratar el llamado pie de atleta, la tiña y el eccema. Además, el vinagre actúa eficazmente sobre las vías urinarias, es antiséptico, astringente y antifúngico.