En estos días de fiestas navideñas, las grandes protagonistas son las copiosas comidas familiares, y con ellas los deliciosos postres como los turrones o polvorones. Pero no vale cualquiera, hay que saber diferenciar entre un turrón tradicional de calidad de uno de escaso aporte nutricional. Lo que marca la gran diferencia son los ingredientes, la cantidad y proporción y su origen, que tienen que ser de máxima calidad, aunque también se ve reflejado en su precio.

Es por eso que los turrones artesanos o ecológicos van escalando posiciones entre la población, porque priorizan los ingredientes naturales por encima de los conservantes y aditivos añadidos, y cuentan también con menos azúcares. Por este motivo, en los últimos años han nacido nuevos corrientes en el mundo del turrón para recuperar la tradición artesanal y los sabores más genuinos.

Entre dos turrones de calidad, uno ecológico y otro convencional, no hay prácticamente diferencias de sabor, las diferencias se encuentran en todo lo que atañe a la salud: pesticidas en los cultivos de almendras, conservantes o aditivos en el chocolate, altos niveles de azúcar... Este tipo de turrón es una opción deliciosa y original elaborada con ingredientes procedentes de la agricultura ecológica. Pero también hay más alternativas como los turrones para personas con intolerancia a la lactosa o el gluten, turrones sin azúcares añadidos o turrones para veganos.

 

Ingredientes nocivos para la salud o el planeta

  • Aceite de Palma: El aceite de palma es más sano que las grasas trans, pero también produce problemas cardiovasculares. Además, conlleva la deforestación de bosques tropicales y la desaparición de especies animales y vegetales. Aun así, existen infinidad de productos alimentarios que incluyen aceite de palma, pero los turrones ecológicos no están en la lista.
  • Cacao: El cacao, materia prima del chocolate, es la base de muchos turrones. La mayoría se produce en Ghana y Costa de Marfil, donde es el sustento de vida para muchos niños que trabajan en condiciones muy precarias en bosques con peligro de deforestación.
  • Almendras: La almendra es un ingrediente clásico en el turrón, pero puede generar un problema ecológico si la demanda aumenta mucho. El almendro necesita mucha agua para producir, y en un contexto de cambio climático y gran sequía, no es conveniente.  
  • Miel: La miel es otro clásico de los turrones tradicionales, pero como con las almendras, el aumento de la demanda supone un problema ecológico. Además, la progresiva desaparición de las abejas ha hecho descender la producción en los últimos años.
  • Azúcar: El azúcar, a parte de perjudicar zonas de selva o contribuir al trabajo esclavo, crea una de las peores adicciones alimentarias. Los turrones modernos reflejan el alto consumo de glucosa que hay en la sociedad, aunque los ecológicos eliminan los azúcares añadidos dejando solo los naturales.

En resumen, los tres principales ingredientes de los turrones (almendra, miel y azúcar) tienen un elevado valor nutritivo, pero también un alto componente calórico. Aunque comer almendras puede reducir el "colesterol malo", consumir turrones industriales no es la solución para evitar problemas de salud.

Aunque el mercado ofrece alternativas como los turrones "sin azúcar", la promesa no es del todo cierta ya que aunque se pueda reducir el azúcar que se la añade para dar sabor y crear adición, los ingredientes del turrón ya contienen niveles de azúcar de forma natural. El turrón blando y duro se llevan la palma calórica, seguidos por los de yema y chocolate.