No es que beber té sea algo nuevo. Esta hoja lleva consumiéndose durante miles de años y por muy buenas razones; caliente o frío supone una bebida reconfortante o refrescante a la que se suman muchos beneficios saludables. Así que disponte a descubrir y a disfrutar todas sus variedades. Los más comunes y beneficiosos son los siguientes:

Té Oolong: conocido como el té de la longevidad. Combate los radicales libres y ayuda a reducir el estrés del organismo siendo un buen depresor arterial. Además ayuda a hidratar la piel e incluso ayuda a las proteger las pieles sensibles.

Té Rooibos: realmente no es un té, puesto que se trata de otro arbusto. No contiene teína y se utiliza mucho antes de ir a dormir, ya que su alto contenido en minerales facilita el descanso y el relax.

Pu-erh o té rojo: conocido como el té del emperador, el té rojo ayuda a quemar la grasa y sobre todo, en el proceso de digestión ya que aumenta la secreción de jugos gástricos y es beneficioso para el hígado. Además, su acción contra las grasas hace que sea un buen regulador del colesterol.

Té Verde: posiblemente es el más famoso de todos y sus funciones sobre el organismo son muchas. Mejora y equilibra nuestro metabolismo y contiene antioxidantes que luchan contra los radicales libres, lo que le convierte en una de las mejoras armas contra el envejecimiento.

Té Negro: es el que más sabor tiene y posee el mayor contenido en teína. Contiene los mismos polifenoles que el té verde para luchar contra los radicales libres. Además, los taninos que le aportan ese color más oscuro, ayudan a mejorar la circulación sanguínea.

Té Blanco: la variante más suave es la más indicada para ayudar al sistema inmunológico. También ayuda a defender nuestra piel de las radiaciones ultravioletas.