Son tiempos de muchísima incertidumbre, de no saber qué ocurrirá mañana y con un ruido de estado de alerta constante. El coronavirus ha abierto una realidad y es que NADA está completamente bajo nuestro control: el futuro es desconocido y para nada predecible. Esta situación nos ha llevado a filtrar lo primario, lo esencial y fundamental para nuestro bienestar en una idea muy clara:

 

Lo más importante es gozar de una buena salud y de la compañía de la familia

 

El dinero, los trabajos y los bienes materiales van y vienen, nuestro cuerpo sano y las personas, especialmente la familia, son pilares fundamentes para que podamos crecer y nos den una cierta fortaleza.

Obviamente, disponer de trabajo y una cierta seguridad económica aporta una sensación de confort, pero desgraciadamente, es uno de los aspectos de nuestra vida que más fluctuaciones está sufriendo en estos últimos tiempos, por lo que mejor no agarrarse con fuerza, ya que puede arrastrarnos fácilmente y hacernos perder el centro y perder de vista nuestras prioridades.

El formar una nueva familia debe ser siempre un proceso meditado, hablado, acordado. Da igual si quieres formar una familia en pareja o sola. Porque, aunque seas tú sola, también es importante conocer desde qué lugar estás tomando esa decisión. Y es que, empezar a buscar un bebé es algo más que no tener precauciones a la hora de tener relaciones.

Siempre digo que existe una aceptación universal de que hay que prepararse para un parto, ya sea con clases, talleres, charlas, sesiones de acupuntura o psicología, pero en cambio, no se considera para nada la preparación antes del embarazo.

 

Se da por hecho que cualquier mujer está preparada para el embarazo. Y eso, no siempre es así

 

Un cuerpo que se encuentra desequilibrado a nivel emocional, débil o alterado, vivirá un embarazo con muchos más malestares. Y especialmente, un postparto con muchos altibajos y complicaciones.

En cambio, cuanto más equilibrado se encuentre tu cuerpo física y emocionalmente, mejor caminará durante el embarazo y fundamentalmente en el postparto, ya que un postparto es un momento de cambio que sucede en horas, a diferencia del embarazo que tiene un recorrido de 9 meses, con transformaciones en el cuerpo más suaves. Pero también se suele hablar poco del postparto, como ocurre con en la búsqueda del bebé.

 

El embarazo suele abrir muchos miedos que son tabús de los que no se habla

Vivimos en ideales y conformamos un perfil de lo que es un embarazo y/o parto ideal, en un momento perfecto de nuestra vida. Y en la idealización, nos perdemos la realidad de cualquier situación y es que existe siempre una cara B. Ni el embarazo es un estado de plenitud para todo el mundo ni mucho menos somos menos válidas si no lo transitamos de un modo determinado.

Oigo muchas veces en consulta a mujeres embarazadas o buscando embarazo, sentirse culpables por no sentirse de un modo determinado, como por ejemplo pletóricas o felices constantemente cuando consiguen el embarazo. Existe una carga y una exigencia impuestas que hace querer tapar el enfado, la frustración o la tristeza. Intentar esconder estas emociones viene a ser un juego de malabares emocional en el que tarde o temprano una de las piezas se desmonta y es ahí donde aparece un estado de depresión, de no pertenecer a un modelo y de fracaso absoluto. Como si algo tan personal como es la maternidad, fuera un examen global y se ha suspendido.

 

La maternidad es circunstancial e individual

 

Es decir, en el momento, lo hacemos lo mejor que podemos y cómo cada una sepa desenvolverse. Pero nunca existe un momento perfecto para ser madre. Y si esperamos a que todas las estrellas se alineen, puede ser que nunca llegue a suceder, ya que el mundo es una constante de cambio. Y ese, creo, debe ser el mayor aprendizaje.

Si vivimos la búsqueda del embarazo o el embarazo en sí, con poca naturalidad o con poca sintonía con el exterior, esto causa un terror que hace que nuestro cuerpo se ponga en alerta y encienda la alarma de que algo ocurre y es en ese momento en dónde el sistema defensivo comienza a trabajar frente a una amenaza que puede ser que nunca llegue a materializarse. 

Encender el sistema inmunitario antes de tiempo hace que vivamos con mucha tensión, el cuerpo es incapaz de relajarse y no permite que descansemos ya que nos está preparando para esa amenaza. Y sin descanso y con tensión, nuestros niveles de energía empiezan a descender y nos vamos quedando sin gasolina y sin capacidad para poderla reponer.

Como verás, este no es el mejor panorama para hacer frente a cualquier tipo de infección. Si no más bien todo lo contrario: para que nos podamos proteger de un virus, es importante el descanso, nivel de energía y una sensación de fortaleza y calma relativa.

Delante de toda esta situación covid-19, hay una parte que es nuestra responsabilidad, como, por ejemplo: tomar todas las precauciones posibles y medidas de seguridad que sean sensatas sin que nos requiera un esfuerzo sobrenatural. Entender y aceptar que vamos a tener que hacer una serie de sacrificios o cambios. Porque así se requiere.

Y que todos estos cambios vayan acordes con tu vida. Y fuera ya de todas estas medidas: no hay nada más que podamos hacer.

Debemos tener claro que hoy se llama covid-19, y mañana se materializará de otra manera. Nuestra comodidad y sensación de seguridad debe ir cambiando conforme va cambiando la situación externa e interna. Es por eso que siento que:

 

Nuestra vida y proyectos deben continuar

 

Si detenemos nuestros planes, debemos ser consecuentes. Es decir, que la decisión no esté tomada en base al miedo. La balanza de los contras debe estar más llena de motivos que no sea únicamente por el miedo. De ahí que mi recomendación que la búsqueda del embarazo, debe ser una decisión meditada o pensada; sabiendo que hacemos todo lo posible por nuestro bienestar sin poder en el resultado.

Es cierto que ahora nuestra manera de relacionarnos o de vivir experiencias va a cambiar. Como, por ejemplo, las vacaciones o las reuniones con amigos y familia. Eso va a suceder, nos guste o no. Y puede que este momento se viva con mucha soledad. Por eso, más que nunca, es importante hacer una red de mujeres que estén quizás pasando por la misma circunstancia o similar y puedan expresarse libremente.

Estar preocupada o frustrada no hace que quieras menos estar embarazada, ni ser peor futura madre.

El momento que estamos viviendo no tiene precedentes y el mundo, tal y como lo conocíamos, está mutando de un modo drástico. Así que, permitirse sentir desilusión con los hechos, me parece que está completamente justificado.

Luego, no debemos dejarnos arrastrar por la queja o victimismo y siempre recomiendo ganar adaptabilidad y acondicionamiento.

Por eso, más que nunca, es importante pedir ayuda. No quitarle importancia al momento presente, hablar de ello, observar si detrás hay una necesidad de control que debemos frenar para dar paso a nuestras necesidades internas, como es ser madre.

Sabiendo que la prioridad eres tú y tu bienestar y que no existe una situación completamente segura que podamos dirigir a voluntad.