Existe la creencia que las cándidas aparecen más durante el verano que en cualquier otra época del año. Si bien esto no es exactamente cierto, tampoco es falso del todo. Lo que sucede en verano es que se genera un entorno más propicio para la aparición de las cándidas. Las cándidas son hongos y éstos se desarrollan más fácilmente en condiciones de humedad y calor. Es lo que suele suceder en verano, las temperaturas suben y la humedad también, ya sea porque sudamos más o por los baños en piscinas y playa. De esta forma estamos generando las condiciones básicas para que las cándidas aparezcan.

Por eso, una recomendación básica que es muy importante en esta época del año y, además, muy simple es: cambiarse el bañador mojado por uno seco y usar ropa interior transpirable de algodón, evitando sintéticos, para que no se acumule humedad y/o calor. Aunque siempre la mirada debe ir más allá.

Obviamente en un medio húmedo las cándidas van a desarrollarse con mucha más facilidad, pero si aparecen de manera sistemática cada verano, en realidad nos da una idea de cómo se encuentra nuestro cuerpo

Las cándidas aparecen en estos terrenos mencionados, pero no únicamente en ellos.

Deben, además, encontrarse delante de un cuerpo desajustado, principalmente por:

  • Una falta de flora bacteriana
  • Mucosidad intestinal o vaginal alterada
  • Ph ácido
  • Estrés
  • Cansancio
  • Falta de nutrientes

Así pues, debemos preocuparnos de estar preparadas para las cándidas, más allá de las recomendaciones generales que se pueden dar en verano. Ya que para la mayoría de mujeres, esta no es una situación que se dé únicamente en un momento del año concreto.

Lo que puede suceder es que muchas veces lleguemos al verano con mucho cansancio y estrés, sin haber podido hacer una desconexión real o bien tenemos tantas ganas que llegue ese momento que mientras tanto desatendemos nuestros hábitos y alimentación. Además, en verano, se suele abusar más frecuentemente de alimentos o productos que pueden alterar nuestra flora o ph del cuerpo, como serían los helados o las bebidas con alcohol. Es aquí dónde está la composición que debemos atender.

Podemos actuar desde diferentes facetas para evitar la cándida durante el verano:

La alimentación
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La alimentación

En verano solemos desatender más a la ingesta de verduras y optar por ensaladas verdes y comer más ligero, pero, a veces, también menos nutritivo, sustituyendo muchas comidas por fruta. Obviamente el problema no se encuentra en la fruta, si no en lo que realmente estamos dejando de ingerir a cambio.

Te recomendaría un equilibrio, como en el resto del año. Y si bien es cierto que en verano apetecen menos los platos calientes, se puede optar por platos con verduras o legumbres cocinadas en forma de ensaladas frías. También por variedad de cremas frías, ya que se suele también abusar del gazpacho, que no tiene nada de malo, pero todo en una cierta cantidad que nos permita tener una riqueza y variedad.

Esto va a hacer que tengamos acceso a una variedad de nutrientes, ya que cuanto más diversa sea nuestra alimentación, de más nutrientes dispondremos. Esto hará que no nos sintamos tan fácilmente cansadas.

Tomar el sol
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Tomar el sol

La vitamina D es una de las vitaminas claves para nuestro sistema inmunitario. Por eso, es importante tomar el sol sin protección en horas de bajas intensidad solar para que nuestro cuerpo pueda absorberla bien y funcionar correctamente delante de cualquier invasión externa, como sería la cándida.

Es importante mencionar que, si tenemos una digestión alterada, será muy fácil que no absorbamos bien la vitamina D, a pesar de que nos estemos incluso suplementando. Por eso, si tu sistema digestivo no funciona correctamente, lee con atención el siguiente apartado.

Vigilar nuestra digestión
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Vigilar nuestra digestión

Según la medicina china, nuestra digestión va a ser la que se encargue de nuestro sistema inmunitario.

Así pues, cuánto peores digestiones tengamos, más fácil será que tengamos una mucosa irritada, que produzca picores o bien una flora bacteriana insuficiente que haga que la cándida no encuentre obstáculos para proliferar.

Cuando me refiero a una digestión no adecuada sería la aquella persona que experimenta muchas flatulencias, no va regularmente al baño (una vez al día sería lo mínimo), las heces carecen de forma y o suelen ser duras o desechas, o bien existe mucha hinchazón o acidez.

La digestión es la llave hacia nuestro bienestar físico y emocional en general. No sólo con la cándida. Por lo que, si mejora este aspecto, seguro que aparecerá mucho confort, ya que no se sentirán molestias, se vivirá con menos intranquilidad y, a la vez, la absorción de los nutrientes será mayor. Por lo que se gozará de buena energía.

Para ello es esencial tener una buena alimentación y también atender los hábitos diarios que puedan generar un desequilibrio.

Los hábitos estivales y la cándida
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Los hábitos estivales y la cándida

Optar siempre por el descanso. El verano llama a trasnochar, a no parar de hacer, de ir de aquí para allá. Enlazar un plan con el siguiente. Nuestras ganas de desconexión hacen que no atendamos a nuestro nivel de energía y no sepamos si realmente lo que necesitamos es descansar o bien ir a visitar ese sitio turístico que tanto nos llama la atención. Sopesar siempre los esfuerzos y conocer muy bien desde qué lugar llegamos al verano.

También será importante no dañar nuestra flora ni nuestra mucosa con productos como el alcohol o el exceso de azúcar procesado que se encuentra en los helados, por ejemplo.

Es más fácil salir a tomar unas cervezas cuando el buen tiempo acompaña y se convierte en una manera errónea de apaciguar la sed, ya que no nos ayuda a hidratarnos. Por eso, es importante que reconozcamos la sensación de sed y calor, y que, para ello, bebamos agua y no la sustituyamos por alcohol, helados o refrescos, que a la larga nos deshidratarían más.

Si no te gusta beber agua, siempre puedes optar por aguas con frutas caseras preparadas por ti. Es sencillo ya que sólo consiste en añadir al agua un trozo de fruta (como podrían ser frambuesas) o bien un chorrito de zumo exprimido de limón, por ejemplo, guardar en la nevera y ¡degustar!

Es más fácil desinhibirse en verano, relajarse y no seguir un orden o rutina. Y creo que para eso existe este momento del año. Es un momento de gozar y estar en el momento presente. Pero es importante que atendamos a las necesidades de nuestro cuerpo, como sería el descanso, el apetito o la sed. Ya que, a su vez, si no los atendemos, tampoco podremos divertirnos y disfrutar al 100% y puede que aparezcan molestias que hagan que se vean trucados muchos de nuestros planes veraniegos tampoco podremos divertirnos y disfrutar.