Las ensaladas templadas resultan un comodín excepcional a la hora de la cena y sirven para cualquier día de la semana. Son sanas porque los ingredientes que te vamos a proponer también lo son, están llenas de color -se acabó la tiranía del verde- y además son fáciles de preparar. Solo necesitas un poco de imaginación y mantener las proporciones, ya que no se nos tiene que olvidar que, a pesar de todo, una ensalada templada sigue siendo una ensalada, de ahí que la lechuga, de cualquier clase, sea fundamental.

1. Ensalada templada de marisco: perfecta para cualquier época del año, este plato no puede ser más sencillo de preparar.

Ingredientes: lechuga (la que más te guste), una bandeja de gulas, 200 g de gambas peladas, unos palitos de surimi, ajo y perfil al gusto y un trocito de guindilla.

Elaboración: pones todos los ingredientes, salvo la lechuga y el surimi, en una sartén y lo salteas. A continuación, sirves la lechuga en un plato, el surimi a trocitos y vuelcas el revuelto de la sartén. Un poco de sal, aceite y un chorrito de vinagre balsámico y listo. 

2. Ensalada templada de verduras: rizando el rizo de lo saludable podemos encontrar también ensaladas templadas a base de verduras.

Ingredientes: salsa de soja, berenjena, pimiento rojo, pimiento verde, champiñón, calabacín y berros. Aceite, vinagre y sal.

Elaboración: picar toda la verdura y saltearla en la sartén a modo de wok. Añadir un chorrito de salsa de soja y seguir salteando. Sacar de la sartén y servir mezclado con los berros. Puede dejarse sin aliñar y tomar tal cual, pero se puede sazonar como cualquier ensalada.



3. Ensalada templada de pollo y manzana: la tercera ensalada templada es para todos los gustos.

Ingredientes: huevo, manzana, filetes de pollo, tomates cherry y una bolsa con una mezcla de lechugas.

Elaboración: por un lado se cuece el huevo, por otro se saltea la pechuga de pollo en la sartén y por otro, al final, cuando vaya a ser servida, se trocea la manzana, para que no se oxide. Se mezcla todo y se aliña.