Trabajar desde casa es el sueño de muchos. Poder hacerlo con ropa cómoda, sin necesidad de invertir tiempo en el transporte diario, mientras estás de viaje o haces una gran ruta por cualquier parte del mundo. Esta es la motivación de muchas personas que deciden abandonar su trabajo fijo, su nómina “segura” y con horario marcados, y lanzarse a la aventura freelance. Pero, afortunadamente, también es la realidad de algunas empresas pioneras que, también en nuestro país, están cambiando el modelo de trabajo habitual apostando por la flexibilidad laboral y la conciliación real.

“Trabajar en casa coloca la vida personal en el centro”, no explica Beatriz Cuevas, directora creativa y socia de la consultora de diseño y branding Ntity que, desde hace un tiempo, decidió deshacerse de su oficina física y apostar por la deslocalización de sus empleados. ¿El resultado? Según la empresaria, menos absentismo, más implicación y más sentimiento de proyecto común.

 

La primera Ministra Finlandesa dijo en declaraciones a los medios: “Creo que las personas merecen pasar más tiempo con sus familias, seres queridos, pasatiempos y otros aspectos de la vida, como la cultura. Este podría ser el siguiente paso para nosotros en la vida laboral”. ¿Por qué da tanto miedo a los empresarios dar esta flexibilidad a los empleados?

No sé muy bien… Supongo que tiene que ver con alterar patrones de comportamiento y sistemas de trabajo que parecen la única vía posible de relacionarse y de organizar la producción. Quizá asumir que un empleado puede tener más libertad implica perder de alguna manera el control. Creo que son prejuicios, miedo a lo desconocido. Pero, en cualquier caso, la flexibilidad laboral va ganando terreno. No hay más que ver como se está avanzando en los últimos años en España. Y uno es solo una tendencia. La forma de trabajar está cambiando.

Entrevista conciliación laboral a Bea Cuevas

Bea Cuevas, directora creativa y socia de Ntity

 

¿A nivel general, dirías que los empleadores tienen un problema de confianza con los trabajadores?

No sé si es así, pero me parece que la falta de confianza de un empresario con respecto a sus trabajadores es una paradoja: si no confías de la gente que rema en tu barca… ¿cómo es posible creer en un proyecto empresarial? Seguramente el asunto tiene más bien que ver más con la necesidad de establecer jerarquías, de mostrar rangos de poder. De atar en corto, de mantener siempre cierta tensión. Para que una empresa funcione, además de confianza, tiene que haber compromiso y responsabilidad tanto por parte de los empleados como de los empresarios.

Si no confías de la gente que rema en tu barca… ¿cómo es posible creer en un proyecto empresarial?

Sin embargo, vosotros abogáis por la “felicidad en el trabajo”. Lo que se traduce en no tener oficina física. ¿En qué más se basa vuestro modelo de trabajo?

Nos llamamos Ntity porque la palabra entidad resume bien lo que somos: un equipo que se siente unido, un grupo de gente que comparte una filosofía de vida muy parecida: trabajamos para vivir bien y no vivimos para trabajar más. No tener oficina es la consecuencia de esta idea: trabajar desde casa nos deja tiempo para organizar nuestro tiempo y dedicarlo a lo que cada uno considera verdaderamente importante. Me doy cuenta de que me hace mucho bien sentirme dueña de mi vida, porque diseñar mi vida es el mejor de los proyectos.

 

Además de no contar con emplazamiento fijo, ¿tenéis horarios de trabajo?

Sí, desde luego. Somos una empresa normal y corriente, que organiza sus proyectos con un horario compartido porque es mucho más fácil. Eso sí, flexible, porque cada uno es responsable y está comprometido con su trabajo. 

 

¿En qué ha cambiado vuestra vida tomar la decisión de no afincar la empresa en ningún sitio?

A nivel personal, creo que somos más felices. No tener oficina implica prescindir de muchas de las cosas que causan estrés: los traslados, la prisa, incluso la de estar muy pendiente de lo que te pisones y de cómo te sienta. Desplazarse a diario a la oficina implica que tu vida gire alrededor del trabajo. Trabajar en casa coloca la vida personal en el centro. Llevamos una vida más cómoda, y el trabajo es sólo una parte.

Como empresa, creo que hemos ganado en eficiencia. Y muy importante: el hecho de que cada uno del equipo esté en un lugar geográfico añade perspectiva a nuestros proyectos, nos enriquece.

 

Decís que eliminar la oficina física ha sido posiblemente la mejor decisión personal y profesional que habéis tomado. ¿El teletrabajo no os aporta también inconvenientes? ¿No es más difícil generar equipo trabajando deslocalizado?

Si es verdad que requiere cierta disciplina, pero no creo que más que cuando hay un lugar físico. Las nuevas tecnologías nos permiten estar accesibles y presentes cuando necesitamos, y compartir documentos y pantalla. Hemos consolidado el equipo verbalizando todo esto, porque nos hemos dado cuenta de que somos muy afortunados. Si hay algún inconveniente, es el de no poder tomarnos una caña al acabar de trabajar, pero intentamos compensar esto organizando uno o dos encuentros al año en algún lugar interesante.

No tener oficina implica prescindir de muchas de las cosas que causan estrés

¿Creéis que es un modelo para todo el mundo? ¿O tal vez solo para aquellos muy disciplinados que sepan organizarse a la perfección?

Esta es una manera de trabajar que necesita de cierta madurez, desde luego. Quien necesite continuamente estar atendido, guiado y supervisado se puede sentir a veces solo, porque es verdad que trabajar solo, sin ojos que te miran, solo es posible si se es capaz de organizarse las tareas, de autogestionarse.

Es un modelo válido para todas aquellas profesiones que no necesitan ineludiblemente el contacto físico.

 

¿Siendo “tan felices” en el trabajo podemos ser igual de productivos?

Ser productivo es una expresión que me incomoda un poco…. Me gusta más pensar que la felicidad, o la aspiración de conseguirla, es el único motor posible para desarrollar tareas que aporten valor a uno mismo y a los demás. Desde la incomodidad o la insatisfacción es muy difícil.

 

¿Y a los clientes les parece bien?

Creo que sí. De hecho, vamos viendo como las empresas para las que trabajamos van implementando este modelo poco a poco. Cada vez es más frecuente trabajar fuera de la oficina al menos uno o dos días a la semana, y las reuniones tienden a dejar de ser presenciales.

 

¿Dando más flexibilidad se reduce el absentismo y se mejora la motivación y la implicación con el proyecto?

Sin duda. El trabajo se convierte en algo que nos permite vivir bien, y tendemos a cuidarlo más. Y el significado de la palabra empresa trasciende: ya no es sólo para quien trabajas. Toma el significado de su acepción más amplia: es un proyecto común.

 

¿Qué os parece la propuesta fallida de la primera ministra finlandesa de trabajar 4 días a la semana y 6 horas por día?

Nos gustó mucho leer la propuesta en los medios, porque de hecho es una de nuestras aspiraciones. Nosotros, de momento, hemos empezado por tomarnos un viernes libre al mes, y ojalá en el medio plazo podamos reducir la jornada, o dejar de trabajar todos los viernes.