Ni leches de continuación, ni papillas en bote, ni galletas, ni cacao azucarado, ni “primeros yogures”. Nuestros pequeños no necesitan comer nada especial diseñado especialmente para ellos, por mucho que, la mayoría de estos productos, cuenten con sellos de importantes asociaciones médicas. Pero, entonces, si lo que creíamos que era lo mejor para nuestros hijos no lo es, ¿qué les damos de comer?

Esta es la gran pregunta desde la que arranca el nuevo libro de los nutricionistas Lucía Martínez y Aitor Sánchez, dispuestos a poner luz en una cuestión que parece muy oscura. “Como consumidores se nos priva de mucha transparencia, y con la alimentación infantil también hay muchos intereses. Por eso algunos compañeros no dan recomendaciones sanitarias saludables con el objetivo de lucrarse”.

Sin intereses comerciales detrás, en “¿Qué le doy de comer?”, de la editorial Paidós, los conocidos divulgadores han escrito el libro que todos necesitamos leer. En la obra, nos ofrecen una guía completísima para que los adultos aprendamos cómo alimentar de forma realmente saludable a nuestros hijos, rompiendo todos los mitos entorno a la alimentación infantil desde la lactancia y hasta la adolescencia, y teniendo en cuenta tanto opciones omnívoras como vegetarianas o veganas.

En la entrevista, veréis a una Lucía y a un Aitor reivindicativos y muy asertivos, afirmando que no hay nada malo en ofrecer a los niños un café descafeinado, que más vale priorizar la comida real convencional a la procesada ecológica o que es falso el mito de que a los niños no les gusta la verdura.

Mirad la entrevista y disfrutad de las verdades como templos que nos ofrecen Lucía y Aitor sobre el mundo de la alimentación infantil, los intereses de la industria e, incluso, el machismo que impera, lamentablemente, en el sector de la nutrición.

Algunas de las citas de la entrevista:

  • “La ‘alimentación infantil’ no existe, los niños tienen que comer comida normal”
  • “Podemos hablar de raciones y de texturas para niños, pero no de comida especial para niños”
  • “El azúcar eco sigue siendo azúcar”
  • “Entre un plátano convencional y un croissant eco, cómete el plátano”
  • “El refresco de cola tiene más cafeína que un café descafeinado, ¿por qué uno nos alarma y el otro no?”
  • “Un café descafeinado no contiene ningún elemento malsano”
  • “Que a los niños no les guste la verdura es una consecuencia derivada de cómo les hemos expuesto la verdura al principio de la infancia”
  • “Si damos prioridad a las leches de continuación, a los potitos azucarados o a las galletas, es normal que el paladar se acostumbre a unas texturas muy homogéneas”
  • “Dales verdura desde que se inicia la alimentación complementaria”
  • “No podemos quitarles la pasta con tomate hoy y empezar mañana a darles cada día ensalada, porque no les gustará”
  • “A los que nos tachan de radicales les decimos ‘radicales vosotros, que recomendáis galletas y carne procesada a los niños’”
  • “Como consumidores se nos priva de mucha transparencia, y con la alimentación también hay muchos intereses. Por eso algunos compañeros no dan recomendaciones sanitarias saludables con el objetivo de lucrarse”
  • “Empeorar la salud pública por tus intereses va en contra de nuestra ética y de nuestra praxis”
  • “Estamos yendo hacia un modelo menos crítico y más cómodo”
  • “Yo quiero que no me necesites para hacer un menú, que entiendas qué es sano y qué no”
  • “Siempre pasa que la gente se dirige primero a Aitor que a mí, y en ese sentido noto mucho el machismo”
  • “A pesar de que en nuestra profesión somos más del 80% de mujeres, en los congresos representamos el 20% de las ponencias”
  • “Aun diciendo lo mismo, a mí (Lucía) se me cuestiona y a él se le respeta”
  • “Pedir tu sitio no es ego, es justicia”
  • “Nuestra responsabilidad como hombres (Aitor), es identificar qué privilegios tenemos por mérito propio y qué privilegios nos vienen de manera estructural”

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