“Oh, no. ¡Otra vez no!”. Este es uno de los “buenos días” que muchos niños y niñas se dicen a si mismos cada mañana o que oyen decirlo a sus padres. Una vez más, han vuelto a hacerse pis en la cama. Un molesto despertar que vendrá acompañado de sentimientos de culpa, de vergüenza y de frustración, y que, pese a ser mucho más habitual de lo que parece, sigue siendo un tabú para pequeños y para mayores, así como una fuente regular de conflictos familiares.

Puede que hayas seguido todas las recomendaciones acerca de cómo retirar el pañal de día y de noche, pero, aun así, tu hijo siga mojando la cama más allá de los cinco años, los seis, los diez o, incluso, lo siga haciendo durante la adolescencia o la edad adulta. ¿Es normal? ¿Es un problema psicológico? ¿Lo hace “porque quiere”? ¿Tienes tú la culpa por no haberle enseñado cómo tener un buen control vesical?

La pérdida incontrolada de orina durante la noche está considerada una enfermedad que afecta hasta al 16% de los niños de cinco años

Para empezar, es importante que tengamos en cuenta que la pérdida incontrolada de orina durante la noche está considerada una enfermedad que afecta hasta al 16% de los niños de cinco años, con más prevalencia entre los niños que entre las niñas. Un porcentaje que, de no ser tratado médicamente, baja solo al 10% a los seis años, y al 7,5% a los diez, según datos de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP). Se llama enuresis y, contrariamente a lo que muchos pensamos, es un problema fisiológico en 9 de cada 10 casos y que en pocas ocasiones remite si no lo tratamos adecuadamente. De hecho, a pesar de su alta prevalencia, este trastorno es poco reconocido y está, en general, mal entendido por la sociedad, pero también por muchos profesionales de la salud. Todo ello hace que se trate de una patología infra diagnosticada e infra tratada.

Así que, regañar o castigar a nuestro hijo cuando se hace pipí en la cama solo nos servirá para aumentar su sentimiento de culpa que, a su vez, puede contribuir a generarle una baja autoestima, una falta de confianza en sí mismo o, incluso, problemas para relacionarse con otros niños o un rendimiento escolar más bajo. En lugar de eso, si vemos que a partir de los cinco años sigue haciéndose pipí en la cama, debemos aliviarlo, quitarle el sentimiento de culpa e intentar descubrir si existe algún problema psicológico detrás, además de explicarle que debemos ir al médico y motivarlo para que colabore con el tratamiento que el especialista nos recomiende, ya que tiene solución.

 

¿Cuál es la causa de la enuresis?

Aunque puede que tengamos una predisposición genética a padecerla, la enuresis tiene una base fisiopatológica multifactorial, en la que entran en juego factores como el grado de madurez, una inadecuada producción de la desmopresina, la hormona que regula la producción de orina, la profundidad del sueño, la dificultad para despertar o, incluso otras enfermedades relacionadas con dificultades respiratorias o trastornos del sueño.

Por eso mismo, la forma en que debe ser tratada la enuresis la decidirá el médico, el pediatra o el urólogo y puede ir desde la toma de fármacos como la desmopresina, al uso de un pequeño dispositivo electrónico que actúa como alarma nocturna y que despierta al pequeño cuando detecta las primeras gotas de orina, a un entrenamiento vesical básico. Todo ello, acompañado de tratamiento psicológico que ayude tanto a padres como a hijos a desculpabilizarse y a colaborar conjuntamente en el tratamiento.

“En un momento en el que los menores se han visto sometidos a confinamiento por la pandemia del coronavirus, no pudiendo interactuar con familiares y amigos y han podido sentir incertidumbre e incluso preocupación, aliviar el peso emocional que conlleva la enuresis, hablando con ellos y evitando recriminaciones o castigos, es muy importante”, explica el Dr. Juan Carlos Ruiz de la Roja, Jefe de Urología del Hospital Santa Cristina de Madrid y director del Instituto Urológico Madrileño.

 

¿Qué hacer y qué no hacer?

Al contrario de lo que muchos piensan, los expertos no recomiendan despertar a los niños a media noche para que vayan a hacer pipí. El refuerzo psicológico, como decíamos, siempre debe ser positivo, y es muy posible que el urólogo o el pediatra nos recomiende que entrenemos con ejercicios de suelo pélvico contrayendo el esfínter antes de iniciar el pis, pero sin cortar el chorro cuando se está orinando.

En cuanto a la ingesta de líquidos, se recomienda intentar regular el horario de bebidas, de forma que el niño beba más líquido por la mañana y vaya reduciendo su ingesta a medida que pasan las horas del día, bebiendo muy poco antes de acostarse y, por supuesto, evitando las bebidas y comidas excitantes. El objetivo es el de evitar acostarse con la vejiga llena, sin sueño o demasiado nervioso.

Por último, lo más probable es que el profesional médico que trate a nuestro hijo también nos haga realizar un calendario miccional, así como una buena revisión de otros factores de higiene del sueño. En ese sentido, es importante que aseguremos que el entorno de la habitación es el más adecuado, y que tengamos una temperatura confortable durante toda la noche.