Las bursas o bolsas sinoviales son pequeñas bolsas de líquido que protegen y amortiguan los huesos en articulaciones clave de nuestro cuerpo. Las bursas se encuentran en los puntos de encuentro de tendones, huesos, músculos y están específicamente diseñadas para facilitar el movimiento y el deslizamiento entre diferentes tipos de tejidos. 

La función principal de las bursas es “absorber la fricción que se produce entre todos los tejidos cuando se realiza el movimiento”.

Tenemos más de un centenar de bolsas sinoviales localizadas por todo el cuerpo, pero en esta ocasión queremos centrarnos en una de las bursas menos conocidas, excepto por aquellos que la padecen cuando se inflama: la bursa trocantérea.  

El trocánter es la extremidad superior del fémur que sobresale hacia los laterales de nuestras caderas. Si palpamos la extremidad lateral de nuestro muslo justo un palmo por debajo de la cintura notaremos que sobresale una superficie dura. Esa protuberancia es el fémur y justo allí una bursa de líquido sinovial se encarga de atenuar la fricción entre huesos, músculos y tendones para que podamos caminar, subir escaleras o correr sin que ninguna de estas estructuras sufra. 
 

Fotografía de Fernando Palazzi

Pues bien, cuando la bursa del trocánter se inflama, se produce lo que conocemos como trocanteritis. Esta inflamación de las estructuras que rodean a este hueso puede resultar muy dolorosa si no se trata desde el primer momento de su aparición. 

 

¿Cuáles son las causas?

Los pacientes que refieren trocanteritis a menudo se debe a que han realizado un sobreesfuerzo o un movimiento brusco en la zona afectada. En otras ocasiones lo que ocurre es que expresan un dolor en la parte lateral de una cadera, pero no tienen en mente haber realizado un sobreesfuerzo o un ejercicio especial para la aparición de esta lesión. 

Las principales causas de la trocanteritis son: 

  • Traumatismos
  • Sobrecarga de la región dolorida
  • Artritis reumatoide
  • Gota
  • Infecciones

La molestia que causa la trocanteritis varía de un día a otro. Podemos tener un dolor intenso durante varios días y después tener una “tregua” hasta el punto de pensar que, o bien nos hemos curado, o bien tenemos la lesión bajo control. 

Sin embargo, esta inflamación requiere mucha paciencia por parte de los pacientes. Es de evolución lenta y a pesar de que un día podemos dar dos pasos adelante, otro día podríamos dar un paso atrás. 

Esto se debe a que la articulación de la cadera y los glúteos son estructuras que siempre están en funcionamiento. No podemos dejar de caminar. No podemos dejar de sentarnos. Por lo tanto, es importante tenernos paciencia y ser escrupulosos y constantes con los estiramientos que nos prescriba nuestro fisioterapeuta

 

¿Cuáles son sus síntomas?

Los principales síntomas son: 

  • Dolor a la palpación de la zona donde se encuentra la bursa. 
  • Irradiación del dolor descendente por la fascia lata y parte del muslo afectado. 
  • Dolor si se está mucho tiempo sentado o mucho tiempo de pie.
  • Inflamación y calor en la articulación de la cadera.  

Una vez se produce la lesión, las principales acciones que pueden acentuarla son: 

  • Conducir. La inclinación de la cadera en el asiento del conductor y el constante juego con los pedales estresan a la bursa, aumentando su irritabilidad. De hecho, después de conducir, aunque sea un pequeño trayecto, el dolor tarda todavía en bajar unas horas hasta el nivel anterior al habernos puesto al volante. 
  • Llevar ropa muy ajustada. Como por ejemplo mallas. La compresión del muslo es contraproducente porque, como cuando conducimos, aumenta la irritabilidad. 
  • Dormir del costado de la lesión. Cuando se produce la lesión conviene evitar dormir apoyando todo el peso de nuestro cuerpo del lado de la bursa inflamada, porque eso evita que la lesión descanse y retrasa su tiempo de recuperación. 

Aunque existen diferentes tratamientos que se usan a medida que los anteriores ya se ha probado con resultados poco satisfactorios, los estiramientos son una herramienta eficaz para mantener la inflamación a raya en cualquier momento del proceso de rehabilitación.

En Internet encontrarás una gran variedad de videos, pero yo he seleccionado aquellos en los que los fisioterapeutas muestran estiramientos que yo mismo he realizado durante mi rehabilitación y que me han resultado muy útiles. 

Recuerda, en todo caso, que estos estiramientos no sustituyen bajo ningún concepto el consejo y guía de un especialista en fisioterapeuta

Tras analizar con detalle tu lesión y hacerte las preguntas pertinentes, los fisioterapeutas podrán recomendarte estiramientos específicos para abordar tu lesión con éxito, que podrían ser los que aparecen en estos vídeos u otros. 

1. Mas Q Fisio

En este video María te muestra paso a paso cómo realizar los estiramientos correctamente. Además, te propone algunos masajes para la zona del trocánter y los diferentes músculos del glúteo que son muy útiles para trabajar toda la zona.

2. Amaiafit

Aunque este video tiene ya algunos años, presenta con claridad ejercicios muy útiles para aliviar el dolor. Lo mejor es que Amaia te guía paso a paso no solo en el estiramiento, sino también en cómo debes respirar para que el ejercicio sea realmente efectivo.

3. Ask Doctor Jo

Aunque en inglés, la doctora Jo presenta en este video una completísima guía de estiramientos para aliviar tu dolor por trocanteritis. No es necesario entender lo que dice pues la explicación y gesticulación para cada ejercicio son muy claras y pedagógicas.

4. FisioClinics

En el canal de YouTube de Fisioonline encontrarás varios videos que hablan de la trocanteritis. Es un canal perfecto si quieres profundizar en esta dolencia. En este en particular, encontrarás una explicación de la dolencia y varios ejercicios guiados para mejorar la funcionalidad de la zona afectada.

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