Es efectiva, fácil de aplicar y por si fuera poco es muy barata. La exfoliación en seco, también bautizada como dry brushing, es uno de los tratamientos de belleza que mejores resultados ofrece. Si todavía no la conoces, aprovecha esta etapa de confinamiento obligado para descubrirla y probablemente la conviertas en una aliada para toda la vida para renovar tu piel y conseguir que esta ofrezca su mejor aspecto.

Y es que aunque tu epidermis, por sí misma, se renueva de forma natural cada mes, sustituyendo las células muertas por otras nuevas, hay factores como pueden ser la contaminación o la edad que hacen que esta regeneración no tenga lugar como debería. De este modo, tu piel deja de oxigenarse correctamente y no absorbe los nutrientes y el agua que tanto necesita. Mediante la exfoliación, puedes corregir esta carencia; si optas por la seca, eliminarás mayor cantidad de células muertas que con la exfoliación húmeda.

No se trata ni mucho menos de una técnica nueva. Se practica desde hace milenios en diferentes culturas, como en la India, donde es un ritual que se conoce como Garsham, con el que el Ayurveda propone liberar a nuestro organismo de toxinas. Recientemente, celebrities como Gwyneth Paltrow y Selena Gomez lo han vuelto a poner de moda, una excusa inmejorable para subirnos al carro ganador de esta técnica tan sencilla como eficaz. 

Si te quieres apuntar a la exfoliación en seco, atenta a estos cinco consejos para aplicarlo bien:

¿Qué productos necesitas?
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¿Qué productos necesitas?

Buenas noticias: el dry brushing se hace en seco como su propio nombre indica y no requiere de ningún producto, por lo que lo único que vas a necesitar es un buen cepillo de cerdas naturales, de bambú por ejemplo, e idealmente con un mango largo que te permita llegar con comodidad a todas las zonas de tu cuerpo. Con este debes ejercer una presión moderada sobre tu cuerpo que, además de exfoliar la piel, estimulará tu circulación sanguínea.

Si lo prefieres, puedes adquirir distintos cepillos para ejercer una presión más o menos alta, según lo prefieras, en tus extremidades y torso. Es importante, eso sí, que compruebes que las cerdas sean lo bastante suaves como para no llegar a lastimar la piel.

El cepillo, en su defecto, puede sustituirse por un guante de crin o una esponja vegetal. Una vez terminada la exfoliación, sí es recomendable aplicarte en muslos, glúteos, abdomen y cintura algún producto anticelulítico, reductor, drenante o reafirmante para aprovechar que la piel está en ese momento de lo más receptiva.

¿Cómo debes hacerte la exfoliación?
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¿Cómo debes hacerte la exfoliación?

Teniendo en cuenta que, además de suavizar la piel, pretendemos estimular la circulación, debes comenzar siempre la exfoliación por los pies e ir ascendiendo hacia el pecho, es decir, siempre en dirección al corazón. Comienza pues por estos y sube por los tobillos hacia las rodillas siguiendo hasta los glúteos, caderas y las ingles, con unos movimientos cortos que deben consistir en hacer líneas hacia arriba. Después, continúa por los brazos, también en sentido ascendiente. El torso será la última fase.

Lo recomendable es recorrer cada línea tres veces, y si quieres hacerlo más completo, termina con movimientos circulares en el mismo orden. En el caso del abdomen, realizas movimientos circulares alrededor del ombligo facilitarás también la movilidad intestinal. Este ritual estimula tu drenaje linfático y mejora la circulación sanguínea, así que fácilmente se convertirá en tu mejor aliado en la lucha contra la celulitis y la tan temida retención de líquidos.

En qué momento y con qué frecuencia hacerlo
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En qué momento y con qué frecuencia hacerlo

Lo más recomendable es que la exfoliación en seco se haga por la mañana, porque tiene propiedades energizantes y te ayudará a empezar el día de lo más enérgica y renovada. La frecuencia depende de tu tipo de piel y de la dureza de las cerdas del cepillo escogido, puedes convertirlo en un ritual diario o optar por hacerlo dos veces por semana. Ten en cuenta, en todo caso, que es en la constancia donde reside su efectividad, y que si puedes incorporarlo a la rutina diaria, tendrás un gran aliado contra la odiada piel de naranja.     

Sabemos que no siempre es fácil ni tienes tiempo, pero una opción ideal si eres una asidua del gimnasio es aplicarle la exfoliación antes de comenzar la sesión deportiva, porque de este modo se multiplican sus efectos beneficiosos. Todo lo que movilices y consigas drenar con la exfoliación en seco, lo eliminarás durante el ejercicio a través del sudor.

El cuidado facial requiere de un tratamiento específico
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El cuidado facial requiere de un tratamiento específico

La exfoliación en seco es también una opción ideal para renovar la piel del rostro, pero ¡cuidado! Requiere de un tratamiento específico. Vale la pena, porque sus beneficios son múltiples: activa la microcirculación del rostro y favorece la regeneración celular, de modo que la deja lista la piel para absorber los aceites nutritivos, los tratamientos y la hidratación, dejando paso a una piel más luminosa, bonita y suave.

Para tratar el rostro, debes hacerlo con la piel totalmente limpia, sin maquillaje ni productos de ningún tipo. Realiza movimientos ascendentes y circulares durante un minuto, comenzando por el escote y subiendo hasta el óvalo facial. Traza también líneas desde el centro del rostro hacia fuera, comenzando por el mentón hasta las orejas y posteriormente hasta la frente, repitiendo cada línea tres veces, y terminando  con pequeños movimientos circulares en sentido contrario, de la frente a la barbilla.

Como en el caso del cuerpo, se realiza sin ningún producto, aunque te aconsejamos que termines aplicándote un buen aceite o una mascarilla facial. Te recomendamos que realices este tipo de exfoliación facial un par de veces a la semana, pero en este caso siempre cuidando de optar por cepillos de cerdas muy suaves, idealmente específicos para uso diario.

¿Tiene inconvenientes?
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¿Tiene inconvenientes?

¿Son todo buenas noticias? No, la exfoliación en seco tiene algún inconveniente. Principalmente, que no hidrata, al contrario de otros tipos de peelings corporales, que llevan aceites en su base. Requiere, por lo tanto, de una hidratación posterior. Eso sí, encontraremos nuestra piel de lo más receptiva para sacar el máximo partido a los productos que nos apliquemos tras la exfoliación.

Ten en cuenta también que el ritual debe consistir en un masaje suave, nunca debe ser doloroso ni enrojecerse. Evita las zonas de piel donde tengas quemaduras solares, heridas y demás zonas sensibles al roce, y en ningún caso te exfolies si tienes la piel sensible, extremadamente seca o con acné pustuloso. Tampoco deben optar por esta técnica las personas con problemas y enfermedades de la piel como rosácea, eccema o psoriasis.