Es frecuente que las palabras se nos queden cortas para expresar lo que sentimos, pensamos o creemos. En un mundo dominado por la comunicación, paradójicamente, son muchas las personas con dificultades para expresarse abiertamente y que tienden a reprimir sus propios sentimientos. Pero donde no llega el lenguaje verbal, sí lo hace el arte entendido en todas sus disciplinas.

La pintura, el dibujo, la escultura, la fotografía, la danza, etc. El lenguaje artístico da voz a nuestras emociones y nos permite abrir una ventana hacia nuestro yo más íntimo gracias al juego, la improvisación y la creatividad. Éste es precisamente el objetivo de la arteterapia, un método psicoterapéutico donde el individuo es el máximo protagonista y en el que lo que prevalece no es el resultado final, sino el proceso; aquello que te lleva a producir, a crear, a expresarte libremente.

A través del arte se gana confianza en uno mismo, seguridad y capacidad para ver más allá del resultado, para interpretar una obra y ver reflejados en ella nuestras emociones. Crear sin control, dejando volar la imaginación y expresando sin necesidad de hacer uso de las palabras.

La arteterapia es un método adecuado para todo tipo de personas, desde niños, a adolescentes, adultos y mayores; a quienes les preocupe un problema, que guarden algún desequilibrio emocional o que quieran mejorar su bienestar personal. Se trata de encontrar el mejor canal en el que expresarse y ahondar en los propios sentimientos. El cómo, en este caso, carece de importancia.