El erotismo muestra piel. La pornografía enseña carne. Aunque cada persona tiene delimitada la línea que separa el erotismo de la pornografía, podemos afirmar que la primera se centra en sugerir a través de la piel, las formas y los bultos, mientras que la pornografía muestra relaciones sexuales explícitas.

 

Un poquito de historia

Tenemos huellas de las representaciones eróticas de nuestros antepasados casi desde el mismo momento en que sabemos que existe el ser humano. 

En las tribus primitivas se estableció el culto totémico hacia los genitales y todas las partes del cuerpo humano destinadas a la procreación y la lactancia. El útero y el pene fueron las primeras estructuras anatómicas objetos de esa tipología de culto y desde el inicio resultaron ser objeto de la admiración de los humanos por la maternidad, la fertilidad y el erotismo

Tras siglos de evolución, hoy sabemos que la idea moderna que tenemos del porno se definió a partir de la comercialización masiva de material erótico en el siglo XIX durante el periodo de la época victoriana. La segunda revolución industrial hizo el resto: producir en masa imágenes eróticas. 

 

¿Es mala la pornografía?

No, para nada. Siempre y cuando se tenga claro que se trata de un objeto de consumo y que, como tal, está sujeto a algunos peligros, como por ejemplo la adicción. 

Hoy te traemos 5 expectativas del porno que no se corresponden con la realidad. 

Creer que el porno es real
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Creer que el porno es real

Una escena porno responde a un guion en el que los diálogos, las posturas y la posición de las cámaras, por citar solamente algunos ejemplos, han sido muy estudiados, corregidos y ensayados a petición del director y el productor. 

Eso no es la vida real. Por poner un ejemplo, la pornografía cambia las expectativas de hombres y mujeres de cómo deben reaccionar sus parejas en la cama. Tal y como explican en este artículo de Fucsia, “si la mujer no gime durante el acto sexual, el hombre se siente vulnerable en cuanto a su masculinidad porque no “le da” un orgasmo a la mujer. 

Por su parte, si el hombre no se muestra en su máxima potencia y no le saca un orgasmo por medio de la penetración a la mujer, ella siente que tiene alguna disfunción. En la vida real sabemos que eso es falso, pero el porno nos ha dado a entender que solo se puede recibir placer así. 

Genitales grandes y perfectos
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Genitales grandes y perfectos

¿Cómo es posible que tenga esa forma? ¿De verdad es tan grande? ¿Cómo se llama ese tipo de depilación?

Los actores y las actrices porno siempre enseñan genitales perfectos en forma, color y textura, como si realmente todos tuviésemos un pene o una vulva exquisitos preparados para desfilar en las pasarelas más prestigiosas. 

Desengañémonos. Los profesionales del porno se someten a tratamientos como la hidratación y maquillaje de sus partes más íntimas con el único objetivo de excitar a todo aquel que los vea en acción. 

¿O acaso no nos llama la atención lo grande que se puede ver un miembro según en qué posición (muy estudiada) lo enfoque la cámara? 

Cuerpos fibrados
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Cuerpos fibrados

¿La gente con un cuerpo normal no tiene relaciones sexuales? 

Por supuesto que sí. Pero el porno clásico no está predispuesto a mostrar cuerpos con estaturas y tamaños reales. Los cuerpos perfectos transmiten la falsa idea a los espectadores de que solamente se podrá ser sexualmente pleno y deseado si se cumplen unos estándares determinados. 

Orgasmos increíbles
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Orgasmos increíbles

La pornografía está hecha para vender. Este hecho es muy importante tenerlo en cuenta a la hora de consumirla. Todos sabemos que no todos los días estamos de humor, o igual de relajados, o tenemos mucho tiempo. 

No todos los días tenemos el mismo orgasmo y no todos son siempre espectaculares. Además, cada pareja sexual nos brinda una relación diferente con una experiencia única. 

Estándares de rendimiento
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Estándares de rendimiento

Según la pornografía los hombres siempre tienen ganas de mantener relaciones sexuales y siempre responden al estereotipo de que aguantan mucho y durante mucho tiempo. Tal y como explican en el artículo que comentábamos antes, “cuanto más tiempo duren, cuantos más movimientos pélvicos rápidos hagan por minuto y cuanto más grande tengan el pene”, mejores amantes serán. Otra vez: falso. 

Esta expectativa que el porno promueve distorsiona la realidad. Cada hombre funciona diferente dependiendo de una gran variedad de factores, por lo que conviene ser realista y aceptar que, sea cuál sea la técnica amatoria que se emplee, el sexo es cosa de dos (o más) y no existe una única manera de disfrutar.