"Consumir cafeína es malo". A gran escala y como resumen, este es el mito más repetido sobre esta sustancia amenudo relacionada con los problemas cardiovasculares o la adicción. A continuación desmontamos algunos de los falsos mitos, tanto malos como buenos, sobre la cafeína y sus consecuencias.

Beber cafeína no nos hace más listos, sino que mejora la capacidad cognitiva porque despierta el cerebro. Así pues, es muy útil ya que activa la mente. Sin embargo, en ningún caso logra aumentar el nivel de inteligencia.

En esta línea, muchas personas se confiesan adictos al café o al té. Esto no se debe a que la cafeína cree adicción, sino que al ser un estimulante del sistema nervioso provoca que mucha gente se acostumbre a consumirla para rendir mejor. Sin embargo, se trata más bien de una asociación mental y psicológico: el café no contiene ninguna sustancia propiamente adictiva.

Tampoco es cierto que el café provoque hipertensión, aunque es recomendable que las personas con la tensión alta no la consuman en exceso porque puede aumentar una condición ya existente, pero no ser su causa. En esta misma línea, es importante aclarar que el consumo de cafeína no conlleva la aparición de enfermedades del corazón o cáncer; al contrario, promueve la salud del corazón -siempre que no se padezca previamente- y previene algunos tipos de tumores malignos.

Por si estos mitos fueran pocos, la cafeína también ha entrado en la lista de tabús para mujeres embarazadas. Como cualquier alimento o producto, es malo en exceso, pero esto no significa que no deba consumirse. Y aunque beber cafeína no ayuda a disminuir los efectos del alcohol, como mucha gente cree, sí que es beneficiosa para mejorar la memoria, además de ser una gran fuente de antioxidantes.