1. Engorda: Como con otros alimentos, la cantidad de calorías del pan la determinan el tipo de pan (blanco, integral, con otros ingredientes?) y la cantidad ingerida. El pan aporta hidratos de carbono a una dieta, como las patatas, la pasta, el arroz y los cereales. Necesitamos estos alimentos para llevar una dieta sana y equilibrada, aunque hay que comerlos con mesura.

2. No aporta nutrientes: Durante el proceso de producción de la harina refinada, algunos nutrientes se pierden, pero no todos. Una ración diaria de pan blanco aporta entre el 10% y el 15% de proteína, hierro, fibra, calcio y magnesio que el cuerpo necesita. Eso sí, el pan integral o con semillas aporta más nutrientes.

3. El gluten no es sano: Está demostrado que el gluten solamente es perjudicial para los celíacos y para las personas con alergia al trigo, dos intolerancias que deben confirmarse tras un examen médico. Para los demás, una dieta sin gluten podría llegar a ser insuficiente en vitaminas, minerales y fibra.

4. Causa hinchazón: Se ha dicho que el consumo de pan puede provocar hinchazón y problemas digestivos. Esto ocurre principalmente cuando, de forma repentina, se consume una gran cantidad de fibra, y el cuerpo se ve forzado a adaptarse a esta nueva situación. La mejor forma de combatirlo es beber mucho líquido y hacer ejercicio.