“La fantasía, por definición, concierne a algo que no se produce en la vida cotidiana”, afirma Nancy Friday en su pionero libro sobre Mi jardín secreto (Ediciones B). Y añade: “Las fantasías no tienen reglas”, porque son eso, fantasías. Por lo tanto, pueden ser tan amplias o concretas como desees; pueden durar el tiempo que dure la excitación y el orgasmo o acompañarte durante todo el día, o toda la vida; pueden ser románticas, agresivas, tiernas, sadomasoquistas; pueden tener uno o varios “actores”, diferentes escenarios, diferentes situaciones...

Sólo hay un denominador común: tú eres la protagonista y no las ‘haces venir’, es decir las provocas con la imaginación, o las ves como algo negativo o como un pecado, las bloqueas”, comenta María Pérez Conchillo, que, entre otras organizaciones, es Presidenta de la Academia Española de Sexología y Medicina Sexual (AESyMeS) y asesora de la Organización Mundial de la Salud en materia de promoción de salud sexual. En este sentido, es importante remarcar que las fantasías sexuales no se ciñen al momento de “tener sexo”, en compañía o a solas. “Hay muchas personas que en ese momento no tienen ninguna fantasía y están centrados en lo que hacen”, explica, pero eso no quiere decir que no tengan fantasías en otros momentos del día que les provoquen excitación.

Llevarlas a cabo y compartirlas: ¿sí o no? 

María Pérez Conchillo explica que “una cosa es la fantasía y otra la realidad, y hay que valorar antes de tomar cualquiera de estas decisiones las consecuencias y el beneficio antes, durante y después. Y, como adultos, decidir”. Sylvia de Béjar se pregunta “¿hasta qué punto una fantasía materializada puede alcanzar el grado de intensidad que genera cuando sólo sucede en nuestra mente?”. Y explica que “la escritora Nancy Friday opina que si se llevan a cabo son menos gratificantes, ya que en nuestra mente todo está controlado: ‘Por cada persona que me ha hecho partícipe del goce que le procura hacer realidad sus fantasías sexuales, hay tres o cuatro que sabían de antemano que el intento no daría resultado o, habiéndolo probado, se llevaron un desengaño’, según Friday. Masters y Johnson, dos estudiosos claves en este terreno, en cuya historia se inspira la serie de éxitoMasters of Sex, comparten su opinión e incluso advierten que, ‘en ocasiones, la fantasía pierde todo su valor erótico’”.

En este sentido, Friday, que recogió las fantasías de 400 mujeres para realizar su libro, asegura en él que “entre las muchas [fantasías] que he podido conocer, las más significativas provienen de mujeres que, muy claramente, afirman que no quieren verlas realizadas”. Respecto a si es necesario o conveniente compartirlas con la pareja, De Béjar comenta que “es arriesgado. Puede ser que al explicar ciertas fantasías se acabe poniendo en práctica algo que en vuestra mente no es peligroso, pero que en la vida real, si no se está preparado para afrontarlo, os haga daño”. Un daño no físico: “Me refiero por ejemplo, al típico trío: tu pareja tú y otra/o. Si por el hecho de compartir su/tu fantasía piensa que vais a hacerla realidad y tú no quieres o no estás preparado/a, ¿qué sucede?”, pregunta.

“Compartirlas puede ser un juego en determinados casos –explica María Pérez–. Pero las fantasías forman parte de nuestra más estricta intimidad y hay que valorar si es adecuado compartirlas y qué consecuencias puede tener lo que hagamos. Sin embargo, hay fantasías que pueden ser contadas y servir de estímulo a la pareja. Depende. Es algo muy personal y subjetivo”.

5 fantasías comunes en él: 

• Voluptuosidades varias con su pareja, cosas que han hecho o les gustaría hacer.

• Voluptuosidades varias con otra mujer.

• Voluptuosidades varias con dos o más a la vez. Incluye sexo lésbico y, por supuesto, él satisface a ambas/todas y de qué manera. Consuélate, es más que probable que tú seas una de ellas. Los tiempos cambian y la variante él, tú y otro hombre es una fantasía al alza.

• Ser sometido y seducido por una mujer que, por supuesto, es espectacular. Suele tener que ver con su necesidad de bajar la guardia, de no ser siempre el que toma la iniciativa y de olvidarse de su rol “viril” que ha de asumir en la vida cotidiana.

• Ver cómo lo hacen otras personas, cómo se masturba su pareja, cómo ella se enrolla con otro u otra, etc. 

Las 5 fantasías más comunes en ella 

• Sexo con nuestra pareja. ¿Lo dudabas?

• Sexo con otro hombre, por ejemplo, un actor, músico o deportista famoso. Con que éramos más fieles, ¿verdad? Pues ya ves, mentalmente poco... Tal vez será mejor que guardes esta información para ti.

• Probar algo nuevo o hacer algo que consideremos sucio o prohibido: ser atada o atar, utilizar un lenguaje soez, sexo en un lugar público, en grupo, anal...

• Revivir una experiencia sexual pasada.

• Practicar el sexo oral, más bien dejándonos hacer que haciendo.

*Del libro Tu sexo es tuyo, de Sylvia de Béjar (Planeta). El libro sobre sexo más vendido en España con más de 250.000 ejemplares. 

 

Puedes saber más sobre este tema en el número de enero (número 4) de la revistaObjetivo Bienestar