Si ya conocéis y practicáis el movimiento slow, seguro que habéis notado mejoras sustanciales en vuestro bienestar personal. Se trata de un pensamiento filosófico que propone tomar el control de nuestro tiempo rutinario y vivir más relajadamente, dando prioridad a las actividades que redundan en el desarrollo de las personas. El concepto slow, que nunca había tenido tanto peso como ahora desde su nacimiento hace dos décadas en Roma, es antónimo de estrés y ajetreo. Plantea que somos las personas mismas las que elegimos nuestro modus vivendi, el cual podemos enfocar hacia la tranquilidad y el equilibrio personal. Esto se traduce en saber apreciar los pequeños detalles que nos brinda la cotidianidad (pararse a observar una puesta de sol, llamar a nuestros conocidos en vez de mandar un Whatsapp, despertarse con antelación para no salir corriendo de casa?).

La filosofía en cuestión nos anima a saborear la vida y a estar activos, más que pasivos como indica la palabra slow, en diferentes ramas de la vida:

- Alimentación: el slow food ?contrario al fast food? apoya los productos regionales y las comidas tradicionales, cuyos ingredientes se cultivan respetando el medio ambiente. Si esos alimentos se disfrutan en compañía de otros, mejor.

- Moda: el slow fashion rechaza la ropa producida masivamente y defiende los productos manufacturados, la artesanía local.

- Comunicación: los partidarios de vivir "lentamente" reconocen la importancia de cuidar por igual todos los tipos de relaciones, desde las amistosas y amorosas hasta las familiares y laborales.

- Deporte: practicar deporte no debe ser visto como una obligación. Es una herramienta para sentirse sano y realizado.

- Ocio: la corriente slow nos invita a entretenernos y aprender al mismo tiempo, dejando de lado la telebasura y los programas vacíos de calidad cultural.

- Educación: la slow education reivindica un modelo de educación alejado de estructuras rígidas en las que lo más importante son los resultados (indagar en la alfabetización ecológica, potenciar la creatividad y enseñar a reflexionar, por ejemplo). ¿Te unes?