Cepillarse y acabar con el peine lleno de pelos o despertarse y ver el cojín repleto de cabello es una imagen recurrente para muchas personas, sobre todo en otoño y primavera. Cuanto más se repiten estos episodios, más alarmas se encienden en la cabeza de los afectados y más aumenta su preocupación y sus dudas, como cuánto es normal que caiga, durante cuánto tiempo y, sobre todo, si se puede frenar esta caída persistente.

En realidad, a todos se nos cae el pelo de forma natural ya que forma parte del ciclo de vida del cabello, el problema es cuando esta caída es excesiva. La caída capilar afecta a gran parte de la sociedad, en concreto a un 60% de la población mayor de 18 años, según un estudio publicado por el Institut Vila-Rovira.

La pérdida capilar puede convertirse en una obsesión y llegar a amenazar nuestro equilibrio emocional. Antes de preocuparse más de la cuenta, hay que detectar que no se trata de una caída estacional relacionada con las fases de crecimiento del pelo. Si no es así, es necesaria la valoración de un dermatólogo para que haga un diagnóstico preciso.

Lo primero que tendríamos que hacer sería diagnosticar el tipo de alopecia, pues existen más de 100 tipos por distintas causas: hormonales, genéticas, autoinmunes, por alimentos, fármacos, estrés o enfermedades internas, entre otras. La alopecia más frecuente es la androgenética, que es hereditaria, pero la caída de cabello también está relacionada con factores externos como la contaminación, la dieta, el estrés o hábitos tóxicos como el alcohol o el tabaco.

Mujer preocupada por la pérdida de cabello

Causas de la caída del pelo

Además de la alopecia androgénica, la segunda causa de caída del cabello más común es el efluvio telógeno, “una alopecia aguda o difusa producida como resultado de una agresión externa o interna sobre los folículos pilosos”. Según un estudio publicado en el Journal of Clinical & Diagnostic Research, la caída puede deberse a:

  • Niveles altos de estrés
  • Consumo de fármacos y drogas
  • Estados febriles: malaria, VIH o tuberculosis, entre otros
  • Variaciones endocrinas: hipotiroidismo o hipertiroidismo
  • Insuficiencia renal o fallo hepático
  • Alteración nutricional: anemia o desnutrición

 

Consejos para frenar la pérdida del pelo

  • Mantén tu cuero cabelludo limpio y sin grasa: Hay que tener cuidado con algunos productos químicos, que pueden provocar una obstrucción del folículo, endurecer el tallo capilar y debilitar el crecimiento.
  • Acude a un profesional: Cada caso de caída del cabello es diferente. Acude al dermatólogo para que identifique tu causa. Sin un tratamiento adecuado, los primeros signos pueden derivar en caídas más severas hasta llegar a alopecias.
  • Protege el folículo piloso del estrés oxidativo: Es muy importante que el cuero cabelludo esté protegido frente a los radicales libres que aceleran la caída y reducen el crecimiento del cabello. Además, es importante aumentar la irrigación del folículo piloso para mantenerlo oxigenado.
  • Come de forma saludable: Una mala alimentación puede debilitar la creación de cabello. Es recomendable seguir una dieta sana y equilibrada que incluya proteínas de origen animal, vitaminas y minerales. Las grasas vegetales y los frutos secos también ayudan a que el pelo crezca sano.

Hombre preocupado por su pelo

Vitaminas para el pelo

Para evitar la caída, los dermatólogos recomiendan tomar alimentos ricos en zinc, hierro o ferritina, biotina, vitamina D, ácido fólico y vitamina B1, aunque recalcan que no hay alimentos milagro. En casa se pueden utilizar rutinas y productos como champús, lociones, ampollas con vitaminas y activos anticaída.

Pero los tratamientos que han demostrado mayor efectividad combatiendo la caída de cabello, según el tricólogo Sergio Vañó, son "los fármacos antiandrógenos, el minoxidil, el láser de baja potencia, el plasma rico en plaquetas y el microneedling".

 

Láser capilar

El láser capilar revierte la caída del cabello y regenera su ciclo de crecimiento natural. Se puede utilizar 3 veces por semana en días alternos. Este dispositivo envía energía terapéutica de luz a los folículos capilares debilitados a través de un proceso de fotobioestimulación que hidrata, exfolia y fortalece el cuero cabelludo y los folículos. De esta forma se obtiene un cabello más denso, grueso y completo. Además, estimula el crecimiento de nuevo cabello y rejuvenece el cabello débil.