La ola de calor que está azotando nuestro país ya ha dejado sus primeras víctimas, y saber identificar los signos de un golpe de calor es más importante que nunca.

Las altas temperaturas que están azotando la península ya se ha cobrado la víctima de algunas personas. Y es que a veces no prestamos demasiada atención a los signos y síntomas que nos avisan de que estamos exponiendo nuestro cuerpo a muy altas temperaturas y que éstas pueden tener consecuencias nefastas para nuestra salud, e incluso llegar a causar la muerte. Existe, por supuesto, un mayor riesgo entre los niños, los ancianos y los enfermos crónicos de padecer daños como consecuencia de las altas temperaturas, como insolaciones o golpes de calor.

¿Qué es el golpe de calor?

Se trata de una enfermedad causada por la hipertermia (subida de la temperatura corporal). A diferencia de la fiebre, ésta no responde a ninguna adaptación a una infección o inflamación, sino que está producida por el efecto de la temperatura exterior en nuestro cuerpo.

Se produce cuando nuestra temperatura corporal supera los 40°C, un valor que puede llevar a nuestro organismo a sufrir un colapso. Esta situación se origina cuando nos exponemos a temperaturas excesivamente altas durante largo tiempo, cuando realizamos esfuerzos físicos intensos en ambientes calurosos, muy húmedos o con poca ventilación. Aquellas personas que padecen otras patologías, como insuficiencia cardiaca o renal, son más vulnerables a padecer un golpe de calor.

¿Cómo prevenir un golpe de calor?

La OMS también ha advertido de que el ascenso de las temperaturas puede provocar afecciones serias para la salud, y ha compartido una serie de consejos prácticos para pasar los meses de verano sin ningún incidente:

  1. Mide la temperatura del interior de los edificios, y asegurarnos de que no superen los 32 grados durante el día y los 24 por la noche.
  2. Abre las ventanas durante las primeras horas de la noche y las primeras de la mañana, y mantenerlas cerradas durante el día. Así, evitaremos que el calor penetre en nuestras casas durante las horas más calurosas y aprovecharemos el descenso de las temperaturas por las noches.
  3. Evita dejar las luces encendidas, ya que así reducirás el calor producido por las bombillas. Lo mismo sucede con los aparatos eléctricos, que es recomendable desconectar.
  4.  Conviene evitar el uso excesivo de ventiladores eléctricos, ya que pueden causar deshidratación si la temperatura interior excede los 35 grados. El ventilador no debe estar muy cerca de las personas, ni apuntar directamente a nuestro cuerpo.
  5. Utiliza deshumidificadores. Reducir la humedad puede ser también útil en zonas muy húmedas, pero donde las temperaturas no sean excesivamente altas.

Y, por último, no olvides tu sentido común: mantente a la sombra, bebe mucha agua y lleva ropa fresca.