Puede que aun no hayas oído hablar de ellos, aunque probablemente lo hagas antes o después. Los ejercicios de Kegel fueron concebidos por el doctor Arnold Kegel en 1948 para prevenir la incontinencia urinaria, especialmente después del embarazo. Poco a poco, se descubrió su utilidad para facilitar el parto así como para aumentar el placer sexual en hombres y mujeres.

Fáciles de realizar en cualquier parte, sin necesidad de ningún tipo de instrumentos, y muy discretos, ya que trabajan la musculatura interna, si se practican de forma adecuada y regular los ejercicios de Kegel ofrecen excelentes resultados.

1. Lo primero es identificar bien los músculos que debemos trabajar, que son los del suelo pélvico. Para ello imagina que estás orinando y que quieres detener el flujo de la orina, los músculos que contraes para lograrlo son los que vas a trabajar con los ejercicios de Kegel.

2. Sentada cómodamente, repite esa contracción de los músculos del suelo pélvico manteniendo apretado durante unos siete segundos. Es importante que tengas el abdomen y la espalda relajados para que sean sólo los músculos del suelo pélvico los que trabajen.

3. Realiza diez contracciones dejando unos segundos de descanso entre cada una. Repite las series de diez cuatro veces al día. Puedes hacerlo en cualquier lugar ya que nadie se dará cuenta de que lo estás haciendo.

4. Según lo que indique tu médico, puedes realizar hasta 200 repeticiones al día divididas en diferentes series más cortas.