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Aneurisma: todo sobre el problema que tuvo Emilia Clarke

La actriz ya había contado anteriormente que cuando rodaba 'Juego de Tronos' sufrió dos aneurismas cerebrales, una en 2011 y otra en 2013. Pero ha sido ahora cuando ha revelado que tiene "partes del cerebro inutilizables".

Aneurisma: todo sobre el problema que tuvo Emilia Clarke
Aneurisma: todo sobre el problema que tuvo Emilia Clarke
'Juego de Tronos' / HBO
Andrea Arbués

Periodista

Todos sabemos que el cerebro es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo. Igual que sabemos que, cuando sufrimos algún accidente cerebral que pueda dañarlo, sus consecuencias pueden ser terribles.

Emilia Clarke, la actriz de Juego de Tronos que dio vida a la famosísima Daenerys Targaryen, es una de las pocas -y afortunadas- personas que se ha recuperado sin problemas. Hace unos años, Emilia contaba que sufrió dos aneurismas cerebrales en 2011 y 2013, justo cuando empezaba la serie. 

La actriz confesó que su primer aneurisma estalló en 2011 y le provocó un derrame cerebral, mientras que el segundo necesitó cirugía en 2013, después de que las pruebas mostraran que había duplicado su tamaño. A pesar de la gravedad, Clarke pudo continuar con la serie y su vida de forma normal, sin que nadie se diera cuenta de lo que le había sucedido. Sin embargo, ahora la actriz ha confesado que después de eso muchas partes de su cerebro están "inutilizables".

En una entrevista para Sunday Morning, de BBC1, aseguraba que pertenece "a la muy, muy, muy pequeña minoría de personas que pueden sobrevivir a eso". A pesar de ser una gran afortunada, Emilia confesó que como consecuencia del problema sufrió afasia y en ocasiones no podía ni recordar su nombre. Eso sí, ahora la memoria de la actriz está en plena forma y puede interpretar obras de teatro de horas sin olvidarse de nada.

¿Qué es un aneurisma?

Se trata de una protuberancia o abultamiento en un vaso sanguíneo causada por una debilidad en la pared donde se ramifica. Hay que recordar que los aneurismas pueden darse en varias partes del cuerpo, pero lo más común es que ocurran en el cerebro por la alta demanda de energía que tiene este órgano, de forma que es altamente sensible ante cualquier mínima falta de oxígeno. Como recordaba Emilia, "los accidentes cerebrovasculares, básicamente, ocurren cuando una parte de tu cerebro no recibe sangre por un segundo y desaparece. La sangre encuentra una ruta diferente para moverse, pero luego, la parte que no la ha tenido, desaparece".

Un aneurisma puede, en función del tamaño, existir sin provocar ningún efecto en quien la sufre. El problema viene cuando este se rompe o estalla, lo que hace que la sangre pase al cerebro y, en muchas ocasiones, provoque un derrame cerebral, tal y como le ocurrió a la actriz en el primer caso. Es entonces cuando se requiere tratamiento médico inmediato, ya que la vida está en juego. En caso de que el aneurisma no esté roto, puede no presentar síntomas ni ser un peligro en función del tamaño.

Causas y factores de riesgo

Aunque en muchos casos se desconoce la causa de que se produzca un aneurisma, hay muchos factores de riesgo que pueden aumentar las posibilidades de sufrirlo, ya que van debilitando las paredes arteriales y, por tanto, es más fácil que se cree esa protuberancia.

Entre los factores de riesgo que se tienen de nacimiento, encontramos el ser mujer, trastornos del tejido conectivo hereditarios, enfermedad renal poliquística, aorta estrecha, malformación arteriovenosa cerebral y antecedentes familiares de aneurisma cerebral, especialmente un familiar de primer grado.

Sin embargo, hay otros factores de riesgo que aumentan conforme pasa el tiempo, como la edad avanzada, el tabaquismo, la presión arterial alta, el abuso de drogas ilícitas (en especial el consumo de cocaína) y el consumo excesivo de alcohol. 

Por tanto, lo mejor para prevenir su aparición es evitar esos factores sobre los que se puede actuar, y en caso de tener familiares que los hayan sufrido, hacerse pruebas de control.

El gran peligro del aneurisma vine cuando se rompe
 

Síntomas del aneurisma

Como comentábamos, cuando hay un aneurisma más pequeño que no tiene mucho riesgo de rotura, puede existir sin síntomas. Eso sí, si en algún momento se rompe, hay señales claras de alerta. En función de cómo se encuentre el aneurisma se pueden notar unos síntomas u otros:

  1. Aneurisma sin rotura: si es de un tamaño considerable, puede presionar los tejidos nerviosos, por lo que puede provocar dolor en la parte superior y posterior de un ojo, dilatación de la pupila, cambios en la visión o visión doble y entumecimiento de un lado de la cara.
  2. Aneurisma con filtración: si solo filtra una pequeña cantidad de sangre, puede producir un dolor de cabeza repentino y muy intenso, pero lo normal es que luego venga la rotura definitiva.
  3. Aneurisma roto: tras ese dolor de cabeza repentino e intenso, que en muchos casos se califica como "el peor dolor de cabeza que puedes tener", pueden darse otros síntomas como náuseas y vómitos, confusión, convulsiones, rigidez del cuello, visión doble o borrosa, sensibilidad a la luz, caída del párpado y pérdida del conocimiento.

La mayoría de personas con aneurisma no saben que lo tienen hasta que se rompe

Tratamiento de los aneurismas

De nuevo, el tratamiento se diferencia claramente en función de si el aneurisma está roto o no. En el caso de los aneurismas sin romper que se detectan en alguna prueba de control, se hace una evaluación del paciente para saber si es mejor dejarlo e ir controlándolo para evitar su rotura o directamente intervenirlo quirúrjicamente. Normalmente, cuando son de más de 7mm de diámetro, la localización, el ritmo de crecimiento o factores de riesgo del paciente, se opta por intervenirlos.

En estos casos en los que se decide tratarlo, las formas más comunes de hacerlo son la cirugía abierta, en la que un neurocirujano lleva a cabo un clipado o grapado del aneurisma y el tratamiento endovascular, en el que mediante un cateterismo se introduce en el aneurisma una bobina o espiral para embolizarlo y excluirlo de la circulación cerebral. 

Aunque hay formas de ejercitar el cerebro, la creación de un aneurisma no es algo que se pueda evitar. Estar atento a los síntomas de rotura y hacerse pruebas de control si se tienen casos familiares es lo más importantes para poder cogerlos a tiempo y que no tengas consecuencias fatales.

Sobre el autor
Andrea Arbués

Periodista web concienciada desde pequeña de lo importante que es la comunicación en internet. La decoración, la belleza y los viajes son mis grandes pasiones, así que disfruto escribiendo sobre ellas.

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