La apnea del sueño infantil y la importancia de un tratamiento temprano

Los ronquidos durante la noche son el primer síntoma que puede indicar que un niño o niña padece el Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño, que debe tratarse correctamente para evitar que derive en problemas más graves.

La apnea del sueño infantil y la importancia de un tratamiento temprano
La apnea del sueño infantil y la importancia de un tratamiento temprano
Sònia Parladé

Sònia Parladé

Periodista

Aproximadamente un 10% de los niños roncan mientras duermen, según datos de la cínica dental ‘Boca a boca’, desde donde destacan que, aunque “sean algo frecuente, es importante tener claro que los ronquidos infantiles no son normales”, sino que significan que las vías respiratorias están obstruidas de alguna manera y el cerebro no recibe la cantidad de oxígeno que necesita.

En ocasiones se producen porque determinados niños tienen problemas en la boca que provocan que, al dormir, el aire no fluya correctamente hacia la garganta, se queden sin respiración durante unos segundos y acabe produciéndose un ronquido.

Esta llamada apnea del sueño infantil, como destaca la Dra. Romina Vignolo, “suele aparecer en niños de entre 1 a 6 años, y si no se trata a tiempo puede derivar en problemas más graves como arritmias, ansiedad, etc.”

Concretamente y según el ‘Documento de Consenso del Síndrome Apneas-hipoapneas durante el Sueño en Niños’, publicado en la revista ‘Archivos de Bronconeumología’, el 75% de los niños de entre 3 y 12 años con apnea del sueño padece también ansiedad, problemas de atención o memoria.

Aprender a detectarla

El primer paso es aprender a detectar el llamado Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), cuyo primer indicador suele ser un desgaste excesivo en los dientes sin causa aparente. También lo son el frenillo lingual corto, maloclusiones, problemas en la dicción o las anginas hipertróficas.

En este sentido es extremadamente importante una detección temprana, pues las consecuencias serán menores si el tratamiento se inicia antes. Algunos de los síntomas más comunes para detectar el SAOS son los siguientes:

  • Respiración interrumpida o costosa durante más de diez segundos
  • Ronquidos a la hora de dormir
  • Cansancio y somnolencia durante el día
  • Falta de concentración.

La importancia de la calidad del sueño

Este síndrome provoca que los niños respiren por la boca en vez de por la nariz, algo muy negativo para la salud bucodental y que a la larga puede provocar sequedad bucal, desgaste en los dientes e incluso caries.

Por eso, la Dra. Vignolo insiste en la importancia de llevar una rutina de sueño adecuada, algo “fundamental para el bienestar y la calidad de vida”, ya que el mal descanso está muy relacionado con la salud bucal. Sin ir más lejos, aquellas personas que duermen poco tienden a comer entre horas, lo que acaba provocando una mayor incidencia de caries.

¿Cuáles son las causas?

¿Por qué aparece la apnea del sueño? Según informaciones de la ‘American Thoracic Society’, hay ciertos factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de que los niños la sufran:

  • Tener amígdalas y/o adenoides grandes, que pueden bloquear la vía aérea. Se trata del factor de riesgo más común para el SAOS en niños.
  • Obesidad. Aquellos niños con mucho sobrepeso tienen más posibilidades de padecer apnea del sueño.
  • Problemas con el tono muscular. Si, al dormir, los músculos de la garganta se relajan pueden bloquear la vía aérea y ocasionar problemas para respirar, frecuentes sobre todo en niños con afecciones como parálisis cerebral o distrofias musculares.
  • Síndromes genéticos. Afecciones como el síndrome de Down o el de Prader-Willi pueden hacer que los niños que las padecen sean más propensos a tener SAOS.
  • Rostro o gargantas anormales. Las formas anormales del rostro o garganta generan un mayor riesgo de padecer apnea del sueño.
  • Problemas para controlar la respiración. Ciertos problemas cerebrales pueden afectar a la respiración del niño mientras duerme.
  • Finalmente, se sabe que la apnea del sueño puede ser genética, por lo que si un familiar la padece es más probable que el niño también la tenga.

Tratamiento

Si comentábamos que la principal causa es tener amígdalas o adenoides grandes, una de las principales soluciones se da al extraer las amígdalas y los adenoides al niño con cirugías llamadas amigdalectomía y adenoidectomía, ambas muy efectivas para tratar este síndrome, según explican desde el portal ‘Healthy Children’.

Otro de los tratamientos más comunes es el de introducir una presión continua de aire por vía nasal, con lo que es necesario que el niño duerma con una máscara que le expide una presión constante por la nariz y le permite respirar de manera cómoda. Se trata de un tratamiento que se usa, sobre todo, en aquellos niños y niñas a los que no han funcionado las cirugías anteriormente mencionadas.

Por último y en referencia a aquellos casos donde el principal motivo es la obesidad, la mayoría de los niños mejoran tras perder peso, pero pueden necesitar el tratamiento de presión continua de aire por la nariz para dejar de sufrir la apnea hasta que logren bajar de peso.

 

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