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Cómo adaptarnos al cambio de hora en la segunda ola de contagios

La madrugada del sábado entramos en el horario de invierno. Un cambio de hora que se produce durante la segunda ola de contagios y que puede tener consecuencias en el descanso y el estado de ánimo.

Cómo adaptarnos al cambio de hora en la segunda ola de contagios
Cómo adaptarnos al cambio de hora en la segunda ola de contagios
Sara Roqueta

Sara Roqueta

Periodista

El segundo cambio de hora del año ya convive con nosotros. En la madrugada del sábado 24 de octubre al domingo 25 entramos en el horario de invierno. A las tres de la madrugada los relojes se atrasaron una hora y, desde entonces, amanece y anochece más pronto. De primeras, resulta que ganamos una hora de sueño. Sin embargo, ¿cómo nos afecta este cambio horario? ¿Nos sienta bien dormir un poco más de vez en cuando? Y en tiempos de pandemia, ¿de qué manera puede afectarnos?

Lo de dormir una hora más es para muchos una bendición. 60 minutos de ventaja para pasar entre las sábanas sin que nada altere el sueño. Pero, por otro lado, son muchas las personas que, tras este cambio horario, se despiertan más irascibles y apáticas. Un cambio de hora que, como no puede ser de otra forma, está marcado por la pandemia y la segunda ola de contagios que vuelve a poner en el centro la incertidumbre, el miedo y el aislamiento social.

De hecho, las consecuencias físicas y emocionales que este cambio de hora produce en nosotros pueden aumentar por las secuelas del coronavirus y la situación derivada de este. Cambios que van desde problemas digestivos a otras alteraciones en la conciliación del sueño, así como cambios de humor, irritabilidad o falta de concentración. 

 

Los niños y mayores de 65 años son los colectivos más vulnerables al cambio de hora que se produce con el país sumido en la segunda ola de contagios.

 

Al mismo tiempo, existen otras condiciones ambientales que también pueden afectarnos en esta nueva rutina invernal. Al anochecer antes, la cantidad de luz que recibimos es menor y, si tenemos en cuenta que la luz natural es una pieza clave para el correcto funcionamiento de los ritmos circadianos, es decir, nuestro reloj biológico, aquí tenemos uno de los motivos por el qué podemos tener determinadas alteraciones.

Por lo tanto, cualquier alteración, como es el caso del cambio horario, puede hacer que la producción de melatonina se reduzca y afecte a nuestras emociones. De hecho, según un estudio realizado por la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, el cambio de hora del otoño aumenta los diagnósticos de depresión en un 11%. Las conclusiones de este informe son el resultado de un análisis de más de 185.000 casos de depresión entre los años 1995 y 2012. Estas alteraciones anímicas pueden durar más o menos tiempo dependiendo de la persona. Desde días hasta incluso meses, como es el caso del winter blues o trastorno afectivo estacional (SAD, por sus siglas en inglés). 

Así que no es ninguna casualidad si notas que durante el cambio de estación te encuentras más cansada o más triste. Tiene sentido. El trastorno afectivo estacional es un tipo de depresión que va y viene con las estaciones. Por lo general, comienza a finales de otoño y principios del invierno y desaparece durante la primavera y el verano. Lo expertos recomiendan que pongamos atención en estas alteraciones anímicas sin ignorar ese sentimiento que puede que aparezca cada año al cambiar de estación.

 

La luz natural es la que nos ayuda a producir más melatonina, ese neurotransmisor que regula nuestros ciclos de vigilia y sueño, y nuestro estado de ánimo.

 

Y, aunque es una realidad evidente, este trastorno solo afecta a un 1% y un 10% de la población. Hay personas que se adaptan más rápido al cambio de horario, mientras que otras necesitan tiempo. Pero como todo, existen rituales cotidianos que puedes adaptar a tu día a día para evitar las alteraciones propias del cambio de horario. La clave para hacer más sencilla la adaptación pasa por conseguir que nuestro cuerpo no fabrique menos melatonina.

Síntomas que se agravarían con motivo del aislamiento social y el bajo estado anímico derivado de la difícil situación actual. Por este motivo dentro de su protocolo de seguimiento, desde Atenzia ofrecen una serie de recomendaciones a sus usuarios para evitar minimizar las consecuencias que este cambio puede tener en su estado anímico.

Se recomienda optar por actividades al aire libre en las que podamos disfrutar de la luz natural. Tanto haciendo deporte como dando un paseo con amigos o familiares. Aprovechar las horas de luz al máximo, establecer una rutina de sueño o mantener una dieta equilibrada son algunas de las recomendaciones que, según la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp), pueden ayudarnos en la adaptación al nuevo horario de invierno. Además de otras claves relacionadas con disminuir el uso de dispositivos móviles o mantener ciertos hábitos que detallamos a continuación.

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