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10 falsos mitos sobre la dislexia que no deberías creer

Los menores con dislexia ni son más simples ni tienen un cociente intelectual más bajo. La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje que tiene un origen neurobiológico.

Los falsos mitos sobre la dislexia que no deberías creer
Los falsos mitos sobre la dislexia que no deberías creer
Sara Roqueta

Sara Roqueta

Periodista

No se trata solo de confundir la izquierda y la derecha. Tampoco de pequeñas dificultades en la lectura y la escritura. Los síntomas que determinan si una niña o un niño es disléxico van mucho más allá de lo aparente. Requieren de escucha y de observación, ya que cada menor se desarrolla de una manera distinta. Un trastorno que afecta entre el 5 y el 10% de la población y al que hoy nos acercamos para desmentir muchos de los mitos que confunden a la sociedad, justo en una fecha próxima al Día Mundial de la Dislexia que se celebra el próximo 8 de noviembre.

Para empezar, los niños disléxicos no tienen un coeficiente intelectual más bajo. Pueden realizar las mismas tareas que el resto de sus compañeros. Solo debemos tener en cuenta que la dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico. Por lo general, se da en niños que no presentan ningún hándicap físico, psíquico ni sociocultural y cuyo origen parece derivar de una alteración del neurodesarrollo.

Es decir, que los jóvenes que tienen dislexia son niños inteligentes que solo presentan dificultades en tareas relacionadas con la lectura y la escritura. No hay vuelta de hoja. Esto en cuanto a su concepto. Pero, ¿cuáles son los síntomas o las dificultades que presentan? Los disléxicos tienden a manifestar problemas para recitar el alfabeto, denominar letras, realizar rimas simples y para analizar o clasificar los sonidos. Además, la lectura se caracteriza por las omisiones, sustituciones, distorsiones, inversiones o adicciones, lentitud, vacilaciones, problemas de seguimiento visual y déficit en la comprensión.

 

La dislexia se caracteriza por una serie de dificultades en el reconocimiento preciso y fluido de palabras y por problemas de ortografía y descodificación.

 

De hecho, según la definición que hace de este trastorno la Asociación Internacional de la Dislexia, «estas dificultades provienen de un déficit en el componente fonológico del lenguaje que es inesperado en relación con otras habilidades cognitivas que se desarrollan con normalidad. Las consecuencias o los efectos secundarios se traducen en problemas de comprensión y experiencia pobre con el lenguaje impreso que impiden el desarrollo de vocabulario».

«Esta dificultad en la hora de leer y escribir se traduce en problemas de aprendizaje», añade Beatriz Gavilán, neuropsicóloga y profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, «y esto, además, puede afectar la autoestima del niño, que percibe como el resto de compañeros aprenden más rápidamente y con menos esfuerzo, cosa que le puede hacer pensar que es "tonto"».

Por eso es importante diagnosticar la dislexia cuanto antes mejor. Y para hacerlo es fundamental que padres y profesionales sepan reconocer los síntomas y que no los confundan. Es un trabajo a medio camino entre los profesores y profesoras y las familias, además de una intervención a nivel educativa que tenga en cuenta las necesidades de estos niños que no pueden seguir, con la misma rapidez o fluidez, las lecturas que el resto de sus compañeros realizan.

Por ejemplo, actualmente, la mayoría de los aprendizajes se realizan a través del código escrito, por lo cuál el niño disléxico no puede asimilar ciertos contenidos porque no es capaz de llegar a su significado a través de la lectura. En ocasiones, el niño o niña disléxico debe poner tanto esfuerzo en estas tareas de lectoescritura que tienden a perder la concentración o distraerse. Por eso, es importante que tanto padres como profesores no procesen esta conducta como un simple desinterés. Lo importante es comprender que estos niños necesitan una atención más personalizada para poder desarrollarse con más fluidez.

Frente a las mentiras y la desinformación sobre este trastorno, la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha recopilado una serie de mitos en torno a la dislexia que es muy interesante tener en cuenta y, que empieza, teniendo en cuenta que ni son niños «tontos» ni son holgazanes.

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