La violencia obstétrica es violencia contra la mujer

La violencia obstétrica no va de maltratar físicamente o abusar violentamente de alguien sino de imponer sin informar objetivamente de las opciones que tiene una mujer durante el embarazo, el parto y el puerperio, así como del lenguaje usado por los y las profesionales de la salud. En el fondo, es una manifestación más de la violencia contra las mujeres, incluso practicada también por mujeres.

La violencia obstétrica es violencia contra la mujer
La violencia obstétrica es violencia contra la mujer

Dra. Emma Esteve Concepción

La violencia obstétrica se define como una forma de violencia específica, ejercida por los profesionales de la salud, hacia las mujeres embarazadas, durante el parto y el puerperio. Como tal, atenta a los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres por lo que es prioritario prevenir y eliminar la falta de respeto e incluso el maltrato recibido durante estas etapas vitales. Su prevalencia queda patente en el artículo observacional publicado no hace muchos años y realizado sobre 899 mujeres en el que se demuestra que, en España, 2 de cada 3 mujeres la han sufrido en el parto.

2 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia obstétrica durante el parto

La violencia obstétrica incluye un conjunto de prácticas como son el trato deshumanizado, la agresión verbal y la humillación, los procedimientos médicos impuestos o no consentidos, la ausencia de consentimientos, parcialmente o no informados, la poca o nula confidencialidad, la excesiva medicalización, así como la protocolización de algunas prácticas no avaladas por la evidencia científica. En este caso, hablamos de las pruebas diagnósticas no justificadas, cesáreas innecesarias, inducciones al parto sin motivo, maniobras de Kristeller (ejercer presión sobre el abdomen de la mujer con el supuesto fin de favorecer la salida del feto) y, en la segunda fase del alumbramiento, la sección del cordón umbilical antes de que deje de latir, el no propiciar el contacto piel con piel madre-hijo/a (sin causa aparente que lo indique), entre otras prácticas.

Ya en 2019, la ONU realizó un documento oficial alertando que, en algunos países -incluido España-, se realizaban aún procedimientos de este tipo, a pesar de no estar recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS); en este documento también se recogían testimonios de mujeres refiriéndose a la violencia obstétrica.

Todo esto hizo que la OMS destacase la seguridad materna dentro de los cinco objetivos del día mundial de la seguridad del paciente en 2021 y que por ello, probablemente, el Gobierno de España se plantease legislar sobre la violencia obstétrica como violencia de género, dentro del marco de la renovación de la ley del aborto. Aunque, en mi opinión, existe violencia en todas las ramas de la salud relacionadas con la mujer y no solo en la obstetricia, porque así lo refieren las pacientes y porque para que ésta desaparezca se debe empezar por respetar a la mujer, a su fisiología y a sus decisiones.

Me declaro culpable

Me declaro culpable

Es necesario concienciar sobre un tema tan en boga (y aún negado por algunos) a profesionales, instituciones médicas y de la salud, a las mujeres y a la sociedad en general. Solo de esta forma se puede afrontar el problema de manera constructiva y ser capaces de entender, empatizar y acompañar a las mujeres en el campo de la salud con un trato menos infantil y una mirada menos paternalista.

Debemos ser capaces de entender, empatizar y acompañar a las mujeres con un trato menos infantil y una mirada menos paternalista

El término “violencia”, por su vinculación con la de género, remueve conciencias y hace que no acabe de haber un acuerdo generalizado en considerarla como tal por los y las profesionales, sociedades, asociaciones, etc… Mientras la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) se posiciona en contra del término, la Sociedad Catalana de Obstetricia y Ginecología y el Colegio Oficial de Médicos de Cataluña expresan su compromiso en la autocrítica y la reflexión para mejorar el enfoque y la práctica de la salud sexual de las mujeres.

La violencia obstétrica no va de maltratar físicamente o abusar violentamente de alguien, va de imponer sin informar objetivamente de las opciones que tiene una mujer para decidir sobre un procedimiento médico determinado y del lenguaje usado por los y las profesionales. Entiendo que muchos profesionales no han tomado consciencia de que la ejercieron o que todavía la ejercen. Debemos poder expresar sin miedo nuestra opinión, sin sentirnos coaccionados, abrazando todos los puntos de vista, ya que de ello pueden derivar acuerdos para el entendimiento en beneficio de todas y todos. No mirarla de frente y analizarla es una falta de respeto hacia las mujeres que la han sufrido.

Toca ahora asumir y aceptar que este enfoque de la salud femenina, patogenizando procesos fisiológicos, pone a la mujer, y en el caso de la obstetricia al nonato y al bebé también, en condiciones de inferioridad frente a la presión ejercida por el/la profesional. Es preciso proporcionar información veraz, objetiva y contrastada científicamente para que las mujeres tomen decisiones sobre sus cuerpos y sobre su vida, y más sabiendo que éstas condicionarán su salud futura y la de su descendencia.

Es preciso proporcionar información veraz, objetiva y contrastada científicamente para que las mujeres tomen decisiones sobre sus cuerpos y sobre su vida

Yo soy la primera en declararme culpable de haberla ejercido antaño, sin ser consciente de ello, cegada por las guías y protocolos del momento, y siempre convencida de actuar en beneficio de la madre y del hijo/a, en una sociedad en la que el patriarcado ha dejado una huella profunda, basada en creencias y tabúes, y en la que nos regimos más por el criterio colectivo y el miedo a la demanda que por el propio. Por todo ello, pido perdón a aquellas mujeres que se hayan sentido heridas por mi trato.

Una nueva visión de la salud

El sistema sanitario no cubre las demandas exigidas por la sociedad, los cambios son lentos y, en general, no se ofrece y/o se niega lo que ya está documentado por la evidencia y por los órganos institucionales pertinentes. Es necesario ejercer una medicina con perspectiva de género, reconociendo las particularidades fisiológicas de la mujer (y tenerlas también en cuenta en el diseño de los estudios científicos) e incluyendo los cambios psiconeuroinmunoendocrinos que la mujer atraviesa a lo largo de su ciclo menstrual y en todas las etapas de su vida.

Es imprescindible CO-CREAR juntos una nueva visión de la salud y de la enfermedad, en la que se respete la independencia en la toma de decisiones y el paciente sea copartícipe y corresponsable de sus procesos. Debemos profundizar y reflexionar hacia una comprensión distinta de lo vivido hasta la fecha en el campo de la salud -aunando los conocimientos y la experiencia, individual y colectiva del sector- para rediseñar la manera de ejercer la medicina con una relación médico- paciente igualitaria en derechos y deberes, eliminando el dominio de poder paternalista del/la profesional. 

El poder del/la profesional es el que induce a la llamada “violencia obstétrica” que, en el fondo, es una manifestación más de la violencia contra las mujeres (incluso practicada también por mujeres). Es prioritario empoderar a la mujer para que se responsabilice, tome las riendas de su vida y forme parte activa en las decisiones que la atañen a ella y a su cuerpo.

Agradezco a la vida por abrirme la mente, aunque fuera a través de la enfermedad, para rendirme a los errores y poder acompañar a las mujeres en este camino de experiencias de vida de manera objetiva, veraz, respetuosa y científica, saliéndome de los cánones de la medicina patriarcal. Las experiencias traumáticas quedan grabadas en el subconsciente, individual y colectivo, generando mucho dolor y sufrimiento.

El debate está abierto y solo empatizando con ambas partes, desde una comunicación y un entendimiento no violento, seremos capaces de rectificar para avanzar.

Dra. Emma Esteve Concepción, Ginecóloga holística integrativa y miembro de la Sociedad Española de Salud y Medicina Integrativa (SESMI)

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