Siente tu espalda, para bien

Todo repercute en ella. Mejora tus hábitos y lucirás por muchos años una espalda joven

Siente tu espalda, para bien
Siente tu espalda, para bien

Periodista

La misma tensión que define nuestros pasos y nuestro estilo puede ser también la causante de nuestro dolor de espalda, si no la sabemos medir. Nuestro ritmo de vida ha convertido este dolor en una afección muy común. Empezando por la buena postura y su higiene y acabando por un factor determinante como la musculatura, repasamos las claves para que sientas tu espalda para bien y sin dolores.

¿Qué determina nuestra postura? 

- Factores físicos: Nuestro cuerpo puede tender a encorvarse –  “patrón morfológico de flexión” – , o bien a permanecer más erguido – “patrón morfológico de extensión” –, si bien estos patrones también pueden ser mixtos. Sin embargo, se puede adaptar con disciplina y por este motivo, sobre todo en la fase de crecimiento, hasta los 25 años, es importante haber practicado ejercicio físico.

- Estrés cotidiano: Realizar respiraciones profundas, que impliquen un estiramiento de los hombros y la columna, para liberar al diafragma de la opresión causada por la tensión del día a día es muy recomendable. Deberíamos realizar este sencillo ejercicio a diario.

- Vida sedentaria: El ritmo de vida contemporáneo, que nos hace tender a la inacción, influye directamente en nuestra postura. Si diariamente pasamos muchas horas sentadas frente al ordenador debemos recordar lo fundamental que es retomar el control de nuestro cuerpo.

Prevención en el día a día

La espalda puede sufrir a causa de actos cotidianos que llevamos a cabo sin pensar en ella. Con sencillas pautas, podemos prevenir el dolor:

- Para cargar peso: Mantener la espalda erguida, doblar las rodillas y separar un poco los pies. El peso se ha de mantener cerca del cuerpo al levantarnos y llevarlo.

- Para estar sentada: Apoyar los pies en el suelo y mantener las rodillas a la altura, o bien por encima, de las caderas. La silla en la que nos sentemos debe sujetarnos la espalda como si nos mantuviéramos en pie.

- Para dormir: Es fundamental evitar que se curve la columna lumbar respecto al cuello. Si dormimos boca abajo, deberíamos cambiar a la postura fetal, la más adecuada.

- Evita estar de pie y parada: Y, si no hay más remedio, alterna la postura y mantén un pie más elevado que el otro periódicamente. 

La clave: la musculatura  

Factores como la postura y sus elementos asociados – como la respiración – determinan el dolor de espalda pero también se ha de considerar la musculatura. “Evidentemente, es positivo tener buenos hábitos posturales; sin embargo, en los últimos 25 años la investigación científica está valorando que la musculatura es mucho más trascendental de lo que se creía; por muy buena higiene postural que tengamos, si la musculatura es débil, tendremos más posibilidades de sufrir dolor de espalda”, apunta el doctor Mario Gestoso, Director Médico de la Fundación Kovacs y de la Escuela Española de la Espalda.

La natación destaca como deporte para mantener sana la espalda, ya que fomenta un desarrollo muscular de la columna vertebral simétrico y evita la sobrecarga, especialmente los estilos de crol y espalda. Este deporte nos permitirá gozar de una espalda sana por mucho más tiempo. 

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