Ya expusimos cuatro hábitos que podían cambiar la vida, tres de ellos muy relacionados con el cuerpo físico y uno sobre la organización de rutinas y agendas. Hoy vamos con tres hábitos más que buscan despejar la mente y con los que, además, estarás facilitando la adopción de los anteriores y hasta podrás aumentar sus beneficios.

 

Minimalismo

A veces el minimalismo da un poco de vértigo porque lo relacionamos con “tener que” deshacernos de todo, quedarnos con lo justo y decorar nuestro salón con una silla y una mesa. Si esa es la imagen que tienes del minimalismo, normal que no te interese; pero es que el minimalismo no es eso, o bueno, no es solo eso.

Desde mi punto de vista, el minimalismo consiste en tener desde el amor y el aprecio real por las cosas, lo que implica analizar detenidamente qué aporta cada cosa que tenemos, cuál es su utilidad y por qué la retenemos en nuestra vida.

El minimalismo consiste en tener desde el amor y el aprecio real por las cosas

La práctica de minimalismo incluye trabajar conceptos como: amor, aprecio, soltar, apego y miedo (entre muchos otros). Al final es un hábito que debe trabajarse desde el amor, sirve para apreciar las cosas, necesitamos soltar y trabajar el apego, y además nos enfrentaremos a miedos e incertidumbres. Seguro que conoces el famoso “¿y si esto lo necesito luego?”

Si este tema te interesa, quiero invitarte a hacer varias cosas:

  • Una primera limpieza general en la que puedes deshacerte de lo que te produce ruido: decoración que te aburre, libros que no te han gustado o ya no vas a leer, ropa que no utilizas, etc.
  • Documental Minimalism de Netflix, donde verás cómo toda una vida puede caber en una maleta de mano.
  • Hacer algún curso sobre minimalismo. Yo he estado haciendo el de “Minimalismo y orden a medida” de la web Sencillez Plena.

¿Algo más?

Sí, mantén esta idea en mente: el minimalismo no es blanco o negro. Si creemos que consiste en no tener nada, preferiremos quedarnos con todo.

Lo ideal es comprender que hay una amplísima escala de grises y que, entre tener todo lo que tenemos y no tener nada, podemos situarnos en un equilibrio en el que encontremos beneficios sin tener que hacer renuncias para las que no estamos preparados.

Meditar (2)

Meditar

Creo que la recomendación de meditar aparece en todas mis listas sobre todas las cosas. Mejorar la calidad de vida, tener mayor bienestar, trabajar la autoestima, conseguir mayor sensación de felicidad, aprovechar al máximo los procesos de ayuda… La meditación, cuando se hace sin presión, solo tiene beneficios.

Puedes practicar mindfulness, hacer meditaciones guiadas, contemplar, tejer, colorear… La idea no es solo sentarse en la posición del loto y alejar los pensamientos, sino mantener la mente concentrada en algo que impida a esos pensamientos echar raíces: por eso coser o pintar también pueden funcionar. 

Para incorporar el hábito de meditar nada mejor que tener pocas expectativas y fijarse poco tiempo. Recuerdo que hace algún tiempo tuve una cliente de coaching que quería adoptar el hábito de meditar y, para ello, el proceso consistió en definir bien por qué quería hacerlo, para qué y qué pretendía conseguir. Además tuvo que hacer varios ajustes a su plan de acción porque la realidad siempre se impone y ella solo podía adaptarse a todos esos cambios.

Al final encontró su hábito en meditar 10 minutos por la mañana justo al levantarse y otros 10 minutos por la noche al acostarse.

Menos tecnología

Menos tecnología

Por último, no quería terminar esta lista de 7 hábitos que podrían cambiarte la vida sin hacer mención a mi amada y cansina tecnología (la amo, sí, pero muchas veces me harta a unos niveles irreales).

Con menos tecnología no me refiero a desconectar por completo y vivir a la luz de las velas, que no estaría mal tampoco, me refiero a medir el nivel de tecnología que hay en nuestra vida y, simplemente, reducirlo.

Te invito a tomar varias medidas:

  • Reduce las pantallas. Si trabajas con un ordenador, procura que haya menos pantallas presentes en tus ratos de ocio. Si crees que ves mucho la tele, intenta hacer otras actividades diferentes a esta. Si, en general, te pasas el día pegada al móvil: suéltalo y guárdalo en el bolso, déjalo en la entrada u olvídatelo en el coche.
  • Simplifica tus redes sociales: si pasas demasiado tiempo metida en redes sociales, te habrás dado cuenta de lo adictivas que resultan y el ruido que generan. Si no eres consciente de ello, prueba a dejarlas por completo 2 semanas y me cuentas.

Para simplificar tus redes sociales puedes eliminar aquellas con las que ya no conectas o dejar de seguir a gente que ya no te interesa.

  • Cierra el chiringuito tecnológico un poco antes. Y con esto me refiero a que si te quieres acostar a las 23.30, intentes no tener contacto con pantallas desde las 22.30 o bueno, vale, desde las 23.00. No tengo el dato a mano, pero ¿alguien por aquí sabe cuánto tiempo tarda nuestro cuerpo en darse cuenta que es de noche después de ver la última pantalla?

 

En resumen…

Existen hábitos que pueden cambiar la vida o, al menos, nuestra forma de verla y experimentarla.

Cuidar el descanso, simplificar la agenda, tener una alimentación basada en plantas, hacer alguna actividad física, practicar minimalismo, meditar y que la tecnología esté menos presente en nuestro día a día son mis propuestas para este curso.

¿Empezamos?