En el frigorífico, los huevos frescos se pueden mantener bien durante 7-10 días y es preferible conservarlos en la parte principal del refrigerador, y no en las bandejas habilitadas (donde se dan cambios bruscos de temperatura). En los supermercados están fuera de los frigoríficos porque son del mismo día o de fechas muy recientes y la temperatura de los supermercados suele tener una buena climatización. Pero al llegar a casa es recomendable meterlos en la nevera. Otros alimentos nunca se tienen que meter en la nevera.

Absorben fácilmente olores, por lo que conviene separarlos de otros alimentos, como pescados y frutas. Se recomienda, además, conservar los huevos con el extremo puntiagudo hacia abajo; así se consigue que la yema quede en el centro, lejos de la bolsa de aire que se sitúa en el extremo opuesto.

Se desaconseja lavarlos antes de su almacenaje, ya que se eliminaría la capa superficial protectora que presentan (cutícula) y que impide la entrada de microorganismos, entre ellos las salmonellas.

¿Cómo sé si un huevo es fresco? Se debe hundir en el agua. Cuando pasan los días, comienza a flotar, ya que se va evaporando parte del agua que contiene por los poros de su cáscara. Además, al romperlo sobre una superficie plana, la yema se mantiene en el centro, densa y con cierto abombamiento.

Recuerda que si no tienes sobrepeso o un exceso de colesterol, puedes consumir más de tres huevos a la semana. La Dra. Montse Folch aconseja hasta un huevo al día siempre que tu estado de salud sea bueno.