Si hay un tópico que ya está presente en muchas mesas, oficinas y universidades es el de la alimentación saludable. Páginas de libros, conferencias, charlas entre compañeros que giran entorno a la importancia que tiene la alimentación en nuestro día a día. Desde el primer producto que ingerimos en el desayuno hasta la cena. Hay personas que apuestan por los alimentos naturales o ecológicos, mientras que otros prefieren los productos de kilómetro cero o slow food. Sean de un tipo u otro, el centro de la cuestión es el camino hacia un consumo mucho más responsable. Un creciente interés social en la alimentación saludable que ha afectado al centro de las sociedades en los últimos años debido a los cambios demográficos y de estilo de vida.

Cada época su paradigma, su estilo y nutrición. En este siglo XXI, son muchos los que ya piensan que, con el aumento de la esperanza de vida (en España ya sobrepasa los 80 años) es importante tener un estilo saludable para disfrutar de una mayor calidad de vida, incluso en la vejez. Lo mismo ocurre en cuestiones sanitarias. La importancia de una nutrición sana viene motivada, en la mayoría de los casos, por la necesidad de combatir los crecientes índices de obesidad, considerada la segunda causa de muerte evitable, después del tabaco. 

Pero esta conciencia sobre nuestros hábitos y consumo no solo se queda en la superficie personal. Según el último Informe publicado por EAE Business School sobre Alimentación Saludable 2018, en el que se analiza las tendencias del mercado de la alimentación saludable, el consumo por comunidad autónoma y los tipos de consumidores saludables, la innovación en productos saludables (desde abril 2018 hasta marzo 2019) ha presentado un crecimiento superior al 10%. Es decir que, muchas empresas, debido al aumento de la demanda de productos de mayor calidad, ya se están sumando a la revolución ecológica o, al menos, responsable.

Un ejemplo de ello es el azúcar. Eterno dilema. Productos que hasta ahora sobrepasaban los límites saludables pero que, gracias a la tendencia actual del consumidor de disminuir la ingesta de azúcar, comienzan a transformarse en versiones más saludables. Detrás de ello las empresas del sector pujando por aumentar su cuota de mercado, por crear una marca saludable que es hacia donde miran nuestras sociedades cada vez más conscientes de su cuerpo y su paso por el mundo.

La alimentación ecológica aumenta un 40% sobre las categorías tradicionales de alimentación vegetariana

 

Hacia una reducción del azúcar en las bebidas rrefrescantes

Hasta hace unos años no podríamos contemplar un aperitivo sin Coca-Cola o una Coca-Cola sin aperitivo. Solo hace falta echar la vista atrás hacia 1971. Fecha en la que el personaje ficticio Don Draper produce uno de los anuncios más famosos de la historia y, el 'Hilltop' de Coca-Cola resuena en todos los hogares con su pegadizo "I'd like to teach the world to sing, in perfect harmony, I'd like to buy the world a Coke". Un himno a la paz y el optimismo que promocionaba un producto que ahora, como mucha otras marcas, ha tenido que generar nuevas y mejores versiones para esa cuota de mercado que exige una disminución del azúcar.

Así lo confirma el estudio realizado por EAE Business School donde se observa el descenso de las bebidas refrescantes. En el caso de la cola, su consumo ha disminuido en más de un 1% durante 2018. Las referencias más saludables ya representan el 48% del total de consumo de refrescos de cola, donde se observa un continuo crecimiento de las versiones light y zero, especialmente la referencia zero sin cafeína. En la categoría del pan de molde, se observa una apuesta por los productos integrales que hacen crecer estas referencias y alcanzar un tercio del consumo.

El único segmento que ha presentado un claro aumento del consumo ha sido la alimentación ecológica, que ha incrementado un 40% sobre las categorías tradicionales de alimentación vegetariana.

 

¿Qué Comunidad Autónoma tiene una alimentación más saludable?

Cada región sus normas. O mejor dicho, cada región su mercado y consumo. Y es que no se come lo mismo en Madrid que en País Vasco o Cantabria. Así lo recoge el informe sobre Alimentación Saludable 2018. Por ejemplo, en Castilla la Mancha y Andalucía el consumo de bebidas refrescantes y gaseosas está muy por encima de la media, lo que muestra una dieta menos saludable. Si hablamos de producto natural, los aragoneses están en lo alto de la lista al apostar por una dieta más saludable con un consumo de hortalizas frescas un 30,3% por encima de la media nacional. Asturias y Cantabria también tiene una lista de la compra sana con un consumo de productos de calidad por encima de la media nacional. 

Llama la atención el caso de Madrid y Cataluña. Dos comunidades autónomas con una dieta equilibrada pero las que, debido al estilo de vida, se abusa en exceso de los platos preparados. País Vasco, por ejemplo, tiene una de las nutriciones más saludables, pero, como apunta el estudio, quizá las cantidades son excesivas.

El estudio también establece cuatro tipos de consumidores saludables. Por un lado, los eco-conscientes, que piensan que pueden cambiar el mundo a través de sus acciones y están comprometidos con su comunidad. “Los consumidores eco-conscientes buscan alimentos con un etiquetado ecológico que incluye las siguientes posibilidades: comercio justo, producido de forma sostenible, amigable con el medio ambiente”, explica la profesora Irene Vilà, autora del estudio.  

 

¿Qué tipo de consumidor saludable eres?

Como en todo siempre hay diferencias y, aunque la alimentación saludable está en el centro, existen diferentes tipos de consumidores según sus exigencias que, se podrían dividir en:

  • Los consumidores “bueno para mi” que se preocupan por su salud, y quieren alimentos naturales, ecológicos y con etiquetas que provienen de organizaciones de confianza. 
  • Los entusiastas del fitness que están muy motivados por el cuidado del cuerpo. Casi el 80% de los entusiastas del fitness invierten más de 15 minutos en preparar su comida. “Prefieren la comida preparada en casa, y de forma excepcional piden comida por encargo o para llevar a casa. Tienen preferencia por aquellos supermercados que ofrecen kits de comida semi-preparada fácil de hacer”, señala Irene Vilà, Doctora en Business Administration (ICADE) y experta en comportamiento del consumidor y alimentación saludable.
  • Por último están los LOHAS, cuyas siglas en inglés significan “estilo de vida saludable y sostenible”, se caracterizan por ser personas con un interés muy fuerte en el consumo saludable, ético y responsable. Los LOHAS buscan aquellos platos denominados “Kilómetro cero”, o “de proximidad”; es decir, que provienen de granjas o cultivos cercanos.