La caléndula, nativa de la región mediterránea, es una planta que se utiliza con fines decorativos y como un efectivo agente curativo porque sus beneficios para el cuerpo humano son grandes y muy diversos.

Esta flor tiene carácter ornamental y crece cerca de poblaciones urbanas, por lo que se ha utilizado mucho en los hogares, bien como decoración o como sustituto del azafrán en la cocina. Pero la caléndula tiene infinidad de usos en el campo medicinal: ayuda a combatir las quemaduras, golpes, acelera los procesos de cicatrización y cualquier afección cutánea. Pero sobre todo se utiliza como remedio externo en forma de infusiones, tinturas y pomadas para tratar la dermatitis y el eccema.

Las flores de la caléndula, que aparecen entre primavera y otoño, se utilizan para la elaboración comercial de cremas y ungüentos y se utiliza por vía interna para problemas digestivos o ginecológicos y para las afecciones reumáticas. Sus inflorescencias se utilizan para usos medicinales dejándolas secar en una bandeja en lugares cálidos y luego eliminando los pétalos para conservarlos.

Las propiedades de la caléndula han hecho que los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos clasifiquen oficialmente a la caléndula como un antiséptico y bactericida coadyuvante en tratamientos antiinflamatorios, tratamientos contra el dolor y para enfermedades de la piel. Además, se ha asociado tradicionalmente a beneficios como elevar el ánimo y estimular la alegría.