Sí, por mucho que pueda sorprenderte feng shui, no trata únicamente de orden, "armonía" o equilibrio dentro de un edificio. Feng shui tiene su base en el entorno. Como hemos comentado en otras ocasiones, el qi (fuerza vital) se genera siempre en el exterior. Este qi, discurre hacia el interior de las viviendas y se activa con la presencia de las personas. Si no hay personas, no existe feng shui.

Así que lo primero que tienes que tener en cuenta, antes de revisar el interior de tu casa, es todo lo que la rodea: ¿cómo es su entorno? ¿qué tipo de edificios hay alrededor? ¿hay espacios verdes? ¿qué se ve a través de las ventanas?

Date un paseo por tu barrio y presta atención a los alrededores de tu vivienda. Te darás cuenta de que muchos objetos o estructuras que forman parte del paisaje urbano y son asumidas como normales, resultan molestas o chocantes. La mayoría de ellas "facilitan" la vida de las personas, pero por contra, influyen de manera negativa en cada uno de nosotros.

Observa, por ejemplo, dónde se sitúan los contenedores de basura a lo largo de tu calle, si existen antenas de alta tensión o de telecomunicaciones alrededor, si hay edificios o coches abandonados, o bien si los árboles de alineación de tu calle están en buen estado o no. Todo ello forma, un tipo de qi muy yin y perjudicial y, sin que te des cuenta, define el carácter del lugar. El qi se impregna del entorno.

Una buena situación de un edificio tiene lo siguiente:
- Espacios abiertos, zonas verdes y bien cuidadas.
- Los portales y entradas a las viviendas libres de obstáculos como farolas o contenedores de basura y/o reciclaje y ocupan zonas adecuadas para ello, lejos del paso constante de personas.
- Ausencia de antenas de telecomunicaciones o de alta tensión o alejadas, al menos 500 m.
- Edificios de alrededor en buen estado y con la mayoría de las viviendas habitadas.
- Locales comerciales abiertos y en funcionamiento.
- Mobiliario urbano bien ubicado y en buen estado.
- Personas que pasean con una sonrisa y evitan las disputas en plena calle.

Así que date una vuelta por tu calle y revisa todo lo que rodea a tu vivienda. Fíjate, sobre todo, en lo que ves enfrente de tu portal y desde las ventanas de tu casa. Si no tienes estructuras agresivas que apunten hacia ellas, como antenas parabólicas, ramas de árboles secos, mobiliario en mal estado, contenedores, etc. ¡enhorabuena! Un gran porcentaje del qi tu entorno discurre a tu favor en el feng shui de tu vivienda.

En caso contrario, procura más aún que todo lo que no esté bien fuera, que sí lo esté dentro. Sé consciente de lo que tienes alrededor de cada estancia de tu casa, evita el desorden, los obstáculos o el mobiliario en mal estado porque interior y exterior son reflejo uno del otro.


Esther Carrillo García, arquitecto especialista en feng shui clásico