Los planetas en una carta natal se clasifican en:

  1. los Luminares: la Luna y el Sol
  2. los Personales: Mercurio, Venus y Marte
  3. los Sociales: Júpiter y Saturno 
  4. los Transpersonales: Urano, Neptuno y Plutón

Esta misma clasificación corresponde al orden por el cual deberíamos integrar los diferentes planetas. Es decir, el primer planeta que atendemos, desarrollamos y nos reconocemos en él es la Luna, que tiene relación con nuestra infancia, la madre, lo que es hogar y zona de confort para nosotros y nuestro mundo emocional. Luego debemos ir desplegando e integrando nuestro Sol, que es nuestra personalidad dominante, seguido de los planetas que tiene más cerca y a su disposición, que son los planetas Personales. De hecho, Mercurio es la comunicación y la manera de aprender, hablar  o de caminar, que es algo que aprendemos aproximadamente durante el primer año de nuestra vida; Venus es lo que nos gusta y da placer, y Marte es la manera que tenemos de ir hacia lo que deseamos. Cuando ya tenemos este constructo básico de personalidad integrado podemos incorporar los otros planetas que son más generacionales, empezando por los Sociales, Júpiter y Saturno, y finalmente los Transpersonales, que son Urano, Neptuno y Plutón. 

 La Luna representa el arquetipo de la Madre o de la persona que haya ocupado este rol

En el articulo de hoy veremos entonces la Luna en nuestra carta natal.

Cuando hablamos en terapia y en entornos de desarrollo personal de sanar nuestra herida del niño interior en astrología psicológica tenemos el mapa, que es la carta natal, que nos indica cómo fue nuestra infancia, las heridas que arrastramos, cual es nuestro refugio interno, qué nos hace sentir vulnerables, y cómo actuamos cuando algo amenaza nuestro bienestar emocional o lo que nos da seguridad. 

Y es que en nuestra carta natal, la Luna representa el arquetipo de la Madre o de la persona que haya ocupado este rol, e incluso de las personas que nos rodean que tienen características lunares. Es decir, nos explica cómo percibimos cada uno de nosotros la figura maternal y el vínculo que tenemos con nuestra madre o incluso nuestros hijos. Aprendiendo sobre nuestra Luna natal también podemos saber cómo nos nutrimos y alimentamos, la relación que tenemos con nuestro cuerpo, cuan receptivos somos, nuestra manera de intimar, cómo vivimos los recuerdos de nuestro pasado, de qué maneras satisfacemos nuestras necesidades, cómo nos vinculamos con la familia, las raíces, el clan, el hogar o todo aquello que tenga relación con el sentimiento de pertenencia, cómo sentimos y expresamos los sentimientos, nuestro mundo más interno, inconsciente e imaginativo, cómo son nuestras reacciones más automáticas e inerciales o repetitivas, y qué es lo que nos aporta seguridad emocional.

La Luna nos da muchísima información de nuestro mundo emocional y, por lo tanto, atender sus necesidades es imprescindible para sentirnos seguros emocionalmente. Para poder integrar, reconocer, abrazar y nutrir nuestra Luna tenemos muchas maneras, y dependerá sobre todo precisamente de cómo sea esta Luna. Por ejemplo, si tengo una Luna en un signo como Géminis y siento una gran herida emocional quizás lo primero que necesitaré es leer al respecto, encontrar a alguien con quien hablar de lo que me ocurre o quedar con amigos para distraerme del malestar de vez en cuando. 

Tengas la Luna que tengas, lo importante es darle su lugar y no negarla. 

Algunas propuestas que creo que son muy recomendables para hacer un trabajo de sanación de la Luna son las siguientes:

Trabaja con los sueños
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Trabaja con los sueños

Como la Luna también representa lo onírico y el inconsciente, escribir cada mañana en un diario aquello que has soñado que es realmente revelador. La Luna representa la noche, y es igual de importante que el Sol, que representa el día. Para poder vivir la solaridad diurna debemos nutrir también nuestro mundo lunar.

Presta atención a tu hogar
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Presta atención a tu hogar

Tu casa es o debería ser un reflejo de lo que tu Luna necesita. Cuidar de tu hogar y hacerlo agradable según tus necesidades es una manera de cultivar tu propia Luna. Lee sobre las características de tu Luna y observa si tu casa es un reflejo de ello. Por ejemplo, si tienes una Luna en Tauro vas a querer una casa confortable, un buen sofá y comodidades; muy diferente a una Luna en Acuario que quizás preferirá tener las últimas novedades tecnológicas y aparatos de última generación.

Escribe sobre tu infancia
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Escribe sobre tu infancia

Sería como escribir un libro sobre tu biografía, empezando por los recuerdos de tu infancia y tu pasado. Escribe como lo haría un niño, sin juicios, sin pudor y sin vergüenza acerca de cómo te sentías, qué te gustaba hacer, cómo veías a tus padres, qué relación tenías con tus hermanos, cómo era la casa donde creciste, etc.

Reflexiona y tómate un momento para responder unas preguntas
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Reflexiona y tómate un momento para responder unas preguntas

¿Me doy lo que necesito para sentirme estable emocionalmente?

¿Me vinculo desde el apego, el desarraigo o desde otro lugar?

¿Me nutro con aquello que sé que es lo mejor para mi?

¿De qué tiene hambre mi vida emocional?

Observa tus ciclos menstruales
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Observa tus ciclos menstruales

La Luna está conectada con el ciclo menstrual; somos cíclicas en ambos sentidos. Puedes anotar en un diario lunar tus ciclos o en un diagrama lunar. Empieza por donde te sea más fácil y poco a poco irás haciendo un trabajo de autoconocimiento a través del ciclo menstrual. Si no tienes la menstruación, haz un diario lunar relacionando los ciclos de la luna y tu estado físico, emocional, mental y espiritual.

Cuida tu alimentación
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Cuida tu alimentación

La Luna representa la manera que tenemos de nutrirnos y la capacidad de autocuidado a través de la alimentación y aquello que nos aporta bienestar físico y emocional. Escuchar lo que necesitas en cada momento, comer saludable, darte caprichos sin culpa y ser flexible con la alimentación es una buena manera de atender tu Luna. Cada una tiene necesidades diferentes en cuanto a alimentación, así que debes aprender a nutrirte respetando y mimando tu bioindividualidad.

Fíjate en tus vínculos familiares y de pertenencia
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Fíjate en tus vínculos familiares y de pertenencia

Dependiendo de la configuración lunar de tu carta natal puedes tener más o menos necesidad de vínculo con la familia y quizás no lo estás respetando o atendiendo y, por otra parte, podrás observar si te relacionas con ellos desde tu verdadera esencia o por el contrario sientes que es un lugar en el que finges ser de una manera, ya sea porque te sientes juzgado, diferente o porque no encajas con los demás. Permítete ser tu mismo cuando estés con tu familia y empieza a mostrarte sin máscaras y sin miedo en este entorno. Si lo haces con quien sientes que perteneces verás como te será fácil después extenderlo a los otros vínculos de tu vida.

Puedes ampliar más información en el libro Los planetas, de Ediciones Cosmograma.